Publicada en La web del Terror

En Barrington House, un
elegante bloque de pisos londinense, hay un apartamento vacío. Nadie entra,
nadie sale. Y ha permanecido así durante cincuenta años. Hasta que una noche el
vigilante oye unos ruidos después de medianoche y decide ir a investigar. Lo
que experimenta allí basta para cambiar su vida para siempre. La joven Apryl
llega a Barrington House procedente de Estados Unidos. Ha heredado un
apartamento de su misteriosa tía abuela Lillian, fallecida en extrañas
circunstancias. Se rumorea que Lillian estaba loca. Pero su diario insinúa que
estuvo implicada en un suceso terrible e inexplicable varias décadas atrás.
Decidida a averiguar algo sobre esta excéntrica mujer, Apryl comenzará a
desentrañar la historia oculta de Barrington House. No tardará demasiado en
descubrir que un mal que transforma a la gente aún habita el edificio. Y que la
puerta del apartamento 16 es el acceso a algo mucho más terrorífico...
Reseña:
Three Studies for Figures at the
Base of a Crucifixion (1944), Painting
(1946) o Head Surrounded by Sides of Beef (1954) son los tres ejemplos más perturbadores del legado
artísticos de Francis Bacon. En sus lienzos jamás hubo espacio para la belleza
y la vida solo era representaba en su última etapa. A fin de demostrar que no
somos mucho más que carne condenada a la putrefacción, cada imagen ofrecía una
nueva forma de concebir el dolor y prolongar la agonía en sus violentos trazos
e indefinibles figuras. ¿Un genio? ¿Un loco? ¿O un poco de ambas?
«Apartamento 16» recrea la obra
del pintor irlandés a través con una novela de estilo fosco y recargado que
provoca una díscola fascinación en el
lector.

A pesar de catalogarse como una novela de terror, el estilo
experimental de la obra, así como el surrealismo de las imágenes descritas y la
sátira implícita contra la demagógica sociedad londinense obliga a considerarla
más cercana a un género contracultural, como el pulp. De hecho, algunos
fragmentos parecen resultado de la técnica literaria del cut-up que proporciona auténticos collages narrativos, pero sin
perder la coherencia de lo relatado, y que tiene su máximo precedente en las
novelas de William Burroughs («El
almuerzo desnudo»).
En consecuencia, «Apartamento
16» rinde tributo a un conjunto de artistas alternativos, encabezados por Francis Bacon. De ahí las constantes
alusiones a la biografía del pintor, pero siempre enmascaradas, como la
habitación de Seth que acaba transformándose en una recreación del estudio de
South Kensigton o el pasado fascista de Feliz Hessen (es importante señalar que
algunos críticos consideran que la figura protagonista de Paintting es Joseph Goebbles, el ministro de propaganda nazi).
Otro rasgo significativo es la forma en que Adam Nevill consigue
mantener independientes las dos historias principales, Seth y Apryl, hasta
prácticamente los últimos capítulos. De esta forma, el autor concede al lector
un paréntesis conforme alterna las perspectivas de ambos personajes que, aunque
comparten el escenario principal, no coinciden hasta que la tensión psicológica
del relato alcanza niveles difícilmente soportables. Es decir, sabe filtrar la
información de manera que el lector termina cada capítulo con más preguntas que
respuestas, e intrigado, no puede abandonar la lectura sin descubrir que
terrible verdad oculta el «Apartamento 16».
Es cierto que algunas escenas ralentizan la lectura y parecen haberse
concebido para reforzar la sensación opresiva que predomina durante todo el
relato. Por fortuna, son escasas y rápidamente el autor recupera el ritmo,
volviendo a seducir al lector con sus descripciones de las criaturas huidas del
averno y otros horrores.
Por tanto, «Apartamento 16» es una novela fascinante, en la que Adam Nevill manipula la mente del
lector describiendo formas imposibles que obligan a nuestra imaginación a
realizar un auténtico esfuerzo para concebirlas sin sucumbir al horror. Alguien
ha dibujado el infierno sobre un lienzo que, con la pintura todavía fresca, nos
invita a contemplarlo.
«La pintura es más fuerte que
yo, siempre consigue que haga lo que ella quiere» (Pablo Picasso)
LO MEJOR: El estilo barroco de la novela. La recuperación de
técnicas literarias en desuso, como el cut-up. El tributo que realiza a la obra
de Francis Bacon.
LO PEOR: Algunas escenas son innecesarias y solo recalcan el
barroquismo de la novela. El final sucede con demasiada rapidez, sin resolver
ciertos enigmas sobre el apartamento 16.

Sigue viviendo en Londres y se
puede contactar con él a través de su web www.adamlgnevill.com

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