Publicada en La web del Terror

En los siniestros pasillos del psiquiátrico, Torcuato tendrá que hacer frente a sus propios miedos mientras intenta convivir con los extravagantes inquilinos que ahora comparten su vida. Pero lo que no sabe nadie es que en lo más profundo del centro, el mal ha cobrado forma y aguarda a una nueva víctima.
El camino de baldosas amarillas es una emotiva novela del escritor Juan de Dios Garduño, situada en la posguerra española, que habla de la crueldad humana y el egoísmo, pero también de la amistad, el amor, el sacrificio y el instinto de supervivencia. Un retrato de la naturaleza humana al completo envuelto por un espeluznante relato de auténtico horror con ecos victorianos.
Reseña: “Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás.” Al igual que otros genios, Albert Einstein sentía miedo, porque desconocía los límites de su propia mente. Cada pensamiento puede tener consecuencias imprevisibles, no solo para nosotros, sino también para los demás. En su caso, el resultado de todas aquellas conexiones neuronales fue la bomba atómica. Un invento que demostró la asombrosa capacidad del ser humano para superar los límites corporales que le impedían avanzar como especie dominante, utilizando la imaginación para conseguir cualquiera de sus propósitos, desde volar, respirar bajo el agua o viajar al espacio hasta concebir nuevas formas de dañar a sus semejantes.
El camino de baldosas amarillas representa
la senda que su protagonista, Torcuato, debe recorrer para salvarse de la
locura provocada por las personas que lo rodean y, en apariencia, intentan
ayudarlo a recuperar la cordura. Sin embargo, Juan de Dios Garduño plantea la
eterna cuestión de si el hombre nace o se hace. Al contrario que Historia
de un loco (John Katzenbach), el autor opta por la ambigüedad, siendo
el propio lector quien decide catalogar a Torcuato como loco o una víctima de
las circunstancias.
Y es que las consecuencias de la Guerra
Civil siguen demasiado presentes para poder ignorarlas, como las heridas
que no han terminado de cicatrizar y pueden volver a sangrar ante el más mínimo
golpe. El odio es un sentimiento latente, cualquier gesto se convierte en
la justificación necesaria para dejarlo fluir sin contemplaciones. Torcuato
vive rodeado de esa violencia y, en consecuencia, no resulta extraño que acabe
recurriendo a ella.
Sin embargo, la diferencia respecto a sus
captores radica en los motivos por los que decidió utilizarla. Si bien la
primera vez fue resultado de la ira y el egoísmo, en las siguientes ocasiones
observamos que sus acciones tienen un propósito más noble. Cierto
que la violencia nunca se encuentra justificada, ni debe buscársele argumentos
que conlleven su utilización. No obstante, Juan de Dios Garduño la
describe como una evolución lógica (y necesaria) del protagonista ante las
experiencias dentro de los muros del manicomio.
Con todo, Torcuato siempre demuestra la
aversión que le inspira, y es precisamente el libro que le acompaña a lo largo
de toda la historia, El mágico mundo de Oz (Lyman Frank Baum), la mejor prueba. El
desesperado intento por evadirse de la realidad, de conservar la inocencia
amparándose en aquel último vestigio de su anterior vida. En este aspecto,
debemos destacar los motivos que condujeron a David Copperfield a la locura y
que no difieren en exceso a los de nuestro protagonista. Un fragmento lleno de
emotividad que refleja la desesperación de aquellos días para poder sobrevivir.
Porque El camino de baldosas
amarillas nos relata la supervivencia de un grupo de personajes
que solo desean vivir con normalidad en un mundo lleno de dolor y locura. De
igual modo, describe los obstáculos que deben superar para conseguirlo. Porque
el bien solo puede hacerse de una forma, pero el mal siempre descubre nuevos
rostros bajo los que manifestarse.
Detrás de cada puerta se esconde un
temible secreto, como si de antesalas al infierno se tratasen. De ahí que el
precio por la libertad sea mayor, así como los sacrificios que deben realizar
para conseguirla. Adviértase el cambio que se produce en la narración a medida
que Torcuato es sometido a diferentes tipos de torturas y vejaciones. Al
principio posee una cadencia infantil, pero, poco a poco, desaparece para ser
sustituda por una prosa más madura, donde se abandona las metáforas para
describir la crudeza de su realidad sin eufemismos. Es decir, el
relato madura al mismo tiempo que lo hace Torcuato.
Sin duda, el mayor acierto de El
camino de baldosas amarillas son sus personajes y la evolución que
experimentan en el transcurso de la historia. Cada uno tiene un papel
fundamental en la trama que justifica su presencia, aunque se reduzcan a unas
pocas líneas, pues sirven para englobar los sucesivos niveles que conforman la
mente humana. De este modo, Juan de Dios Garduño nos muestra que la
frontera entre la demencia y la cordura, así como entre el bien y el mal,
siempre es más díficil de establecer de lo que quieren hacernos creer.
A pesar de ello, resulta contradictorio el
carácter reflexivo de la historia y la complejidad subyacente, manifiesta en
determinados fragmentos, con la superficilidad de su tratamiento. Juan de Dios
Garduño concibe un buen relato, pero no lo desarrolla con la profundidad que se
merece. Un buen ejemplo son los giros argumentales que se suceden durante la
última parte de la novela, algunos incoherentes con la trama principial, y que
hubiesen podido justificarse con una mayor exhaustividad.
En conclusión, El camino de
baldosas amarrillas es la historia del viaje que Torcuato debe
realizar para conocer el mundo más allá de los libros. En su camino, encontrará
una serie de personajes que lo conducirán por los oscuros senderos del alma
humana; pero también por otros que llevan hacia la esperanza, el amor y, lo más
importante, la esperanza para luchar por ambos en un mundo que parece haber
olvidado su significado. Y es que alguien dijo:
“Viendo mi vida pasar por culpa de mi
enfermedad, vivo a contra corriente, con miedo a lo que vendrá, lucho y lucho
por no dejarme apagar, no lo logrará la enfermedad, no me arrastrará”
VALORACIÓN: 4,5
LO MEJOR: La
evolución experimentada por Torcuato y el resto de personajes. El manicomio de
San Juan de Dios. El cambio en la prosa.
LO PEOR: El
tratamiento superficial de algunas subtramas y la incoherencia de ciertos giros
narrativos respecto a la historia principal.
Disponible en La Web del Terror

Finalista y ganador de certámenes como Libro Andrómeda: Terror cósmico, Monstruos de la razón I y III, Calabazas en el trastero o en Tierra de Leyendas VIII. También ha publicado cuentos en multitud de antologías, en el Especial Scifiworld: King Kong Solidario, en la desaparecida Miasma o en Tierras de Acero; asimismo, dos de sus micro relatos han sido traducidos al francés y publicados en la revista Borderline.
Ha escrito prólogos, ha sido seleccionador de antologías (Taberna Espectral o Antología Z 2, Antología Z 3, Ilusionaria I, Ilusionaria II) y jurado en el Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas. También ha participado como guionista en el mediometraje Elmala3ien, y recientemente en el corto Llagas dirigido por Miguel Ángel Font y apadrinado por Paco Plaza (REC1, REC2, REC3), que ha sido estrenado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges 2012. Ahora prepara su tercer cortometraje como guionista titulado “Muñeca Rota”.
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