Publicada en "Cine y Bso"
Sinopsis: Los Lisbon, una familia católica de un barrio suburbial del estado de Michigan, ven su existencia drásticamente alterada cuando la menor de sus hijas, Cecilia, se suicida. La madre abandona su trabajo como profesora y las cuatro hermanas restantes dejan de acudir a clase. Pero su reclusión despertará tanto la curiosidad como las fantasías de los vecinos y de aquellos que en alguna ocasión las trataron.

Reseña: En un pequeño barrio, la tragedia tiene nombre y apellido, Cecilia Lisbon. El suicidio de la más joven de las hijas representa un antes y un después, no solo para la familia, sino también para toda la comunidad que intenta responder a la pregunta más importante, «¿por qué lo hizo?».

«Las vírgenes suicidas» es el testimonio de los últimos meses de las hermanas Lisbon gracias a la reconstrucción realizada por un grupo de jóvenes que consiguieron camuflar su obsesión bajo a la apariencia de un inocente amor adolescente. Las pistas y los testimonios recopilados a lo largo de los años nos proporcionan una visión parcial de los trágicos acontecimientos, siendo el lector quien proporciona los fragmentos necesarios para completarla.

Al contrario que otras novelas, Jeffrey Eugenides no quiere que los lectores sean meros testigos, sino que busca implicarlo en la historia. El autor consigue hacernos partícipes de los terribles sucesos, para demostrar la terrible verdad: todos nosotros somos culpables. Es cierto que nuestras manos no sujetaron ninguna cuchilla, ni encendieron el horno de gas, ni hicieron el nudo de aquella cuerda o buscaron dentro del botiquín las pastillas que les proporcionarían el ansiado descanso; pero es como si lo realmente hubiésemos hecho, aunque de forma inconsciente. El aislamiento y la exclusión a las que fueron sometidas las hermanas antes de su forzado encierro familiar represento su sentencia a muerte.

Jeffrey Eugenides crítica la hipocresía de la sociedad estadounidense, especialmente de las comunidades más pequeñas y tradicionales. Aquellas que profesan valores como la unidad familiar o la solidaridad y, sin embargo, demuestran ser incapaces de llevarlos a la práctica. Con objeto de preservar su cómoda rutina, fingen que nada ha cambiado y crean una realidad alternativa a su alrededor.

En este aspecto resulta muy interesante la descripción de la familia Lisbon viendo la televisión, que sirve para ofrecer una imagen de absoluta normalidad ante cualquier visitante. Sin embargo, pronto percibimos pequeños detalles, una artificialidad en la escena que nos hace sospechar y mostrarnos cautos.  

Por tanto, «Las vírgenes suicidas» es, en realidad, una novela que utiliza el drama de las hermanas Lisbon como catalizador de una crítica social. De hecho, obsérvese que la impersonalidad de las jóvenes, es una metáfora de la progresiva pérdida de identidad como consecuencia del capitalismo, tal y como demuestran los dos siguientes fragmentos:

«El diario constituye un documento insólito de la adolescencia, ya que rara vez revela la aparición de un ego en formación. No aparecen por ninguna parte las inseguridades, lamentaciones, amoríos y ensoñaciones que son propios de esa edad. Cecilia, por el contrario, habla de ellas y sus hermanas como una entidad única. A menudo resulta difícil saber de qué hermana está hablando, y hay muchas frases extrañas que sugieren al lector la imagen de un ser mítico con diez piernas y cinco cabezas que se queda en cama comiendo porquerías o que debe soportar la visita de tías cariñosas»

«En aquel momento nos dimos cuenta de lo poco imaginativo que era nuestro barrio, de que todo él estaba trazado según una cuadrícula cuya anodina uniformidad había quedado oculta tras los árboles y de que los viejos artificios de estilos arquitectónicos diferenciados perdían aquel poder que había que nos sintiéramos únicos»

Es importante recordar la procedencia extranjera del autor, lo que explica cierta nostalgia en la narración, así como el personaje de la abuela griega de uno de los jóvenes, que representa un tributo personal a su tierra natal. Por desgracia, la falta de conocimiento respecto a la cultura griega nos impide apreciar la percepción de Eugenides con todos sus matices, cuando esta disyuntiva representa uno de los aspectos de la novela.

Por tanto, si hubiese una palabra para describir «Las vírgenes suicidas» sería conflicto. La obligación de renunciar a nuestros sueños conforme crecemos, la incapacidad de satisfacer nuestros deseos, el vacío existencial y la búsqueda de una identidad… La adolescencia implica una serie de cambios y experiencias necesarias para conformarse como adultos. No obstante, cuando se impone el juicio de terceros, esta represión puede desencadenar en la búsqueda de una salida, cualquier salida. Las hermanas Lisbon no odiaban la vida, sino que la amaban tanto que solo tenían una forma de recuperarla.

«Para la mayoría de las personas el suicidio viene a ser como una ruleta rusa. Hay una sola bala en el tambor. En el caso de las hermanas Lisbon, el arma estaba totalmente cargada. Una bala por presión familiar. Una bala por predisposición genética. Una bala por malestar histórico. Una bala por un impulso inevitable. Las otras dos balas son imposibles de nombrar, pero esto no quiere decir que las cámaras estuvieran vacías»


LO MEJOR: La implicación del lector en la historia. La capacidad para evidenciar el aislamiento y la hipocresía de los habitantes de Detroit. Los cambios que experimenta la sociedad estadounidense ante la llegada del capitalismo.

LO PEOR: El excesivo distanciamiento de las hermanas Lisbon. Algunas anécdotas son irrelevantes y no están relacionadas con la historia principal. La obsesión por las jóvenes resulta injustificada después de tanto tiempo y tampoco se aclara los motivos de su investigación.

Sobre el autor: De ascendencia greco-irlandesa, Eugenides nació en 1960 en Detroit, Michigan. Se licenció en la Universidad de Brown en 1983 y realizó un máster de escritura creativa en la Universidad de Stanford. Debutó en la novela Las vírgenes suicidas, a la que siguió Middlesex, que obtuvo el Premio Pulitzer de narrativa en 2003, y La trama nupcial. Además, ha publicado sus relatos en The New Yorker, The Yale Review, Best American Short Stories y Granta.

Sinopsis: ¿Puede el amor, el poder del bien incluso en la adversidad, perdurar más allá de la vida que conocemos y prolongarse a través de siglos y lugares? Seis vidas se entrecruzan aquí de forma inesperada a fin de dibujar un mundo, profético y extraño a la vez, en el que la historia se puede reescribir. Los seis protagonistas de la novela, ajenos a la trascendencia de sus acciones, tienen un papel mucho más relevante en la posteridad de lo que pueden imaginar, en escenarios tan disímiles como un viaje por la Polinesia a bordo de un galeón en el siglo xix, la California de los años sesenta, o una isla en un futuro postapocalíptico. Todos ellos comparten un destino común, el afán de poder que se sucede una civilización tras otra, y la búsqueda del amor como salvación. David Mitchell construye una aventura épica en la que no sólo todo está conectado, sino en la que también los gestos individuales pueden llegar a ser el germen de grandes revoluciones.

Reseña: Esa extraña sensación que solo puede explicarse en francés. La familiaridad ante lo desconocido, bien un objeto, una persona o un lugar. La impresión de repetir lo vivido, cuando todavía no ha sucedido. Dos palabras para explicarlo este extraño sentimiento, déjà vu, insuficientes para dar respuesta a todos los interrogantes que conlleva.

En «El atlas de las nubes», cada personaje experimenta este peculiar fenómeno, pero con la diferencia de que el lector  tiene la posibilidad de conocer su origen. Al igual que «Ghostwritten» (o «Escritos fantasmas»), David Mitchell retorna la temática de «la teoría del caos» para mostrarnos las conexiones existentes entre los personajes a través de tiempos y espacios completamente divergentes.

En esta novela coral no existe un protagonista propiamente dicho, sino que convergen seis historias en las que se entrecruzan las respectivas experiencias y conflictos de cada personaje, gracias a sutiles detalles que propician ese vínculo. De este modo, David Mitchell consigue transportar al lector a diferentes períodos y escenarios, modificando la estructura y la prosa narrativa según el relato.

«El atlas de las nubes» es una lectura dinámica, que evoluciona conforme se suceden las historias. Adviértase las variaciones que experimentan el léxico de los personajes, la forma de expresarse o el formato escogido para contarnos sus historias, etc.


Por ejemplo, en «Sloosha's «Crossin' an' Ev'rythin' After», la última de las seis historias, Zachry posee un lenguaje muy limitado, casi infantil, que permite ilustrar el retroceso de la humanidad tras la Caída hasta una época casi paleolítica.

Por el contrario, «Letters from Zedelghem» (o «Cartas desde Zedelghem») Robert Frobisher posee un léxico capaz de convertir las notas musicales en palabras, cada sonido se transforma en una párrafo capaz de cautivarnos a través de la vista, permitiéndonos reproducirlos con nuestros sordos oídos. Una pasión por la música que trasciende el papel y adquiere consistencia real gracias a su correspondencia.

Además, este diversidad no se limita exclusivamente a los aspectos técnicos de la novela, sino que también existen una concurrencia de diversos géneros literarios y temáticas que abarcan un amplio catálogo de aspectos sociales, políticos, económicos y culturales. En este aspecto, las historias más significativas son «The Pacific Journal of Adam Ewing» (o «El Diario del Pacífico de Adam Ewing») y, sobre todo, «An Orison of Sonmi-451» (o «Una Oración de Sonmi-451»). De hecho, el número asignado al clon Sonmi podría considerarse un tributo a «Fahrenheit 451» (Ray Bradbury).


Sin embargo, «Half-Lives: The First Luisa Rey Mystery»(o «Semivida: El Misterio de Luisa Rey») resulta muy estereotípica. La historia, como describe el propio Timothy Cavendish en la historia posterior, parece haber sido escrita con la pretensión de convertirse en el próximo éxito fácil de Hollywood. Una periodista con aspiraciones a Nancy Drew que descubre la conspiración de una poderosa multinacional para encubrir un posible  desastre nuclear. Típica y aburrida.


Asimismo, evidencia la necesidad del autor por enlazar las historias, empleando detalles cada menos trascendental en los relatos posteriores, sobre todo a partir de «The Ghastly Ordeal of Timothy Cavendish» o «El Horrible Calvario de Timothy Cavendish». La justificación para incluir determinados detalles, como el antojo, resulta artificial y carece de una repercusión auténtica en el desarrollo de la historia.

De hecho, a partir de la tercera historia la novela decrece, pero la estructura boomerang nos permite retomar aquellas que quedaron temporalmente interrumpidas y captar nuestro interés de nuevo.

En conclusión, El atlas de las nubes representa una experiencia literaria compleja, caracterizada por el asombroso dinamismo de sus diferentes historias que permiten al lector introducirse en diferentes contextos. Sin embargo, cierto desequilibrio narrativo entre los relatos y la necesidad de interconectarlos provoca que la lectura se vuelva tediosa y cueste retomarla.

A pesar de las semejanzas con Escritos fantasmas o Number9dream, David Mitchell vuelve a sorprendernos con una novela que, aunque no representa una lectura trascendental, destaca entre sus congéneres por su original. Algunos podrían decir que es una gota en un vasto océano literario, pero como dice Adam Dewing: «El océano lo conforman miles de gotas».

VALORACIÓN: 8/10

LO MEJOR: La capacidad de David Mitchell para reproducir los diferentes contextos y personajes a través de una prosa dinámica. La gran concurrencia de  géneros y temáticas. Las historias de Robert Frobisher y Sonmi-451.

LO PEOR: Las conexiones entre las historias resultan forzadas y no termina de convencer su trascendencia. El relato de Luisa Rey es poco original e incurre en muchos tópicos del thiller. Las historias de Timothy Cavendish y Zachry resultan prescindibles.
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Sobre el autor: Nació en Southport en 1969. Obtuvo el título de Literatura Inglesa seguido de una maestría en Literatura Comparada en la Universidad de Kent. Vivió un año en Sicilia antes de trasladarse a Hiroshima Escritos Fantasma (1999), su primera novela, obtuvo los premios Mail on Sunday y John Rhys Llewellyn. Sus novelas Number9dream (2001), El atlas de las nubes (2004: octubre 2012 en Duomo ediciones), El bosque del cisne negro (2006) y Mil otoños (2010) fueron finalistas para el Man Booker Prize. En 2003 fue seleccionado por la revista Granta como uno de los veinte mejores jóvenes novelistas británicos.

No olvidéis ponerle candado a vuestra bicicleta

Charlie Howard es inteligente, audaz, viaja por todo el mundo y es escritor de novelas de misterio. Lo que nadie sabe es que, además, es el mejor de los ladrones de guante blanco.

Él es el protagonista de Guía del buen ladrón: Amsterdam del escritor Chris Ewan, una novela negra y un tanto gamberra que llegará a nuestro país con el preludio de la primavera gracias a La Factoría de ideas.  


Ganadora del premio de la editorial Long Barn Books, Guía del buen ladrón: Ámsterdam fue la primera obra de Chris Ewan. Gracias a su gran acogida, ha escrito cuatro aventuras más protagonizadas por el escritor y ladrón Charlie Howard, quien te robará desde la primera hoja.


Sinopsis: Charlie está sentado en un pub de Ámsterdam, disfrutando de una cerveza mientras trabaja en su último libro, cuando de pronto se le acerca un misterioso americano que le propone sin tapujos que robe las estatuillas de dos monos para él… Y Charlie acepta. No será hasta más tarde, secuestrado y atado a una silla y con el americano bien muerto, cuando el escritor empieza a darse cuenta de lo caro que puede haberle salido ese error.
La policía cree que mató al americano. Otros piensan que sabe cuál es el paradero del escurridizo tercer mono. Pero a Charlie solo le importan tres cosas: limpiar su nombre, largarse con el botín de su vida y, tal vez, arreglar el enorme agujero que ha descubierto en la trama de su última novela.




«Su estilo divertido, de género negro, su protagonista inteligentemente construido y sus vívidas descripciones de los escenarios han hecho de esta una serie de culto.»
Library Journal

«Chris Ewan es una nueva voz dentro de la literatura policiaca y de misterio. Él ha venido a aportar lo que a otros grandes del género, como P. D. James o Stieg Larsson, les falta: un toque de humor gamberro.»

Review Journal

«El inspector Dalgliesh tiene su propia serie; el comisario Montalbano y los detectives Spade y Marlowe también. Ya era hora de que ese honor recayera en un ladrón, y este es Charlie Howard, la original creación de Chris Ewan.»

The Guardian

«De la mejor literatura de misterio. Aunque la violencia de James Ellroy o de Jake Arnott tiene su morbo, muchos lectores preferirán la vuelta de Chris Ewan a los elementos básicos de la novela policiaca clásica.»

Sydney Morning Herald

Sobre el autor: Chris Ewan nació en Taunton, Inglaterra, en 1976. Estudió Literatura Norteamericana en la Universidad de Nottingham y más tarde trabajó como abogado. Su narrativa fresca y su original planteamiento lograron que su primera novela, Guía del buen ladrón: Ámsterdam, ganase el premio de la editorial Long Barn Books y que fuera traducida a más de diez idiomas. Gracias a esto ahora se dedica únicamente a escribir y lleva ya cinco libros que cuentan las aventuras y los viajes del escritor y ladrón Charlie Howard. También cuenta con un thriller de lectura independiente llamado Safe House.


Publicada en La web del terror
Sinopsis: En un futuro cercano, una unidad de inteligencia artificial llamada Archos se activa sola y mata al hombre que la creó. Con este primer acto de traición, Archos inicia el siniestro proceso que la llevará a controlar la red de máquinas y la sofisticada tecnología que regula nuestro mundo.

Unos meses más tarde, todos los dispositivos mecánicos se sublevan, haciendo estallar la Guerra de los Robots, una sangrienta ofensiva que diezma a la población humana y que, por primera vez en la historia, hace que hombres y mujeres de orígenes y creencias dispares se unan sin reservas. Durante cinco años librarán una lucha épica, impulsados por una única y férrea motivación: la supervivencia de su especie.


Reseña: A pesar de que la invención de la rueda supuso un importante avance tecnológico que facilitó nuestras vidas, también representó el inicio de nuestra dependencia de las máquinas. Si bien ellas han evolucionado, nosotros apenas hemos experimentado cambios, como si el progreso estuviese limitado y solo pudiese favorecer a uno, en detrimento del otro. En la actualidad son pocas las acciones que podríamos realizar sin su ayuda y se encuentran condicionadas por su presencia, así como su correcto funcionamiento. Las máquinas se han vuelto omnipresentes, incluso han comenzando a sustituirnos. El ser humano empieza a ser prescindible...

En 1950, Yo, Robot (Issac Asimov) planteaba la posibilidad de que los robots desarrollasen una conciencia propia a partir de un cerebro psitrónico y pudiesen rebelarse contra sus creadores.

La obra de Asimov sigue siendo un referente que no se limita exclusivamente a la literatura, sino que también ha tenido su repercusión en el cómic (Surrogates, Robert Venditti y Brett Weldele), el cine (El hombre bicentenario, Regreso al futuro II, Terminator) o la televisión (Edwin Bracewell, de Doctor Who). En resumen, un precedente indiscutible que continua influyendo en las novelas actuales, como Robocalypse.

No obstante, la historia de Daniel H. Wilson carece de originalidad en todos los aspectos, no solo en el planteamiento de la sinopsis, sino también en forma de desarrollarla. El autor copia la estructura narrativa de Guerra Mundial Z (Max Brooks), en la que la acción se avanza gracias al testimonio de sus personajes, describiendo los acontecimientos de forma cronológica en diferentes escenarios y agrupándolas conforme a las diferentes etapas del conflicto. Sin embargo, las diferentes subtramas no permanecen aisladas, sino que se interrelacionan conforme se suceden los acontecimientos hasta confluir todas en el final del libro.

A pesar de que Daniel H. Wilson es doctorado en robótica, la descripción que realiza de las máquinas resulta demasiado simple y su diseño poco elaborado, excepto en los aspectos militares. El autor no se preocupa por justificar la presencia de determinados robots en un contexto más cotidiano, sino que se limita a mencionar su presencia, como si nosotros tuviésemos todo el conocimiento referente a las mismas y las necesidades para las que han sido concebidas.

Una primera impresión sería que Robopocalypse pretende centrarse en el lado humano de la historia, pero no ocurre así. Es una novela absolutamente bélica, el lector nunca abandona el campo de batalla y siempre se encuentra en constante tensión, incluso en aquellos capítulos que pretenden alejarse de este ritmo frenético y centrarse en otras cuestiones, acaban sucumbiendo a la dosis de adrenalina para remontar la narración antes de que el lector deserte.

De este modo, la historia resulta demasiado caótica debido a los aspectos anteriormente mencionados, pero también por la gran cantidad de subtramas, algunas de ellas introducidas cuando la novela se encuentra demasiado cercana al final o el amplio catálogo de estereotipos propios de cine de acción estadounidense. Es más, Robopocalypse sigue el ejemplo de otras novelas estadounidense que ensalza el espíritu patriótico, como ¿Arde Nueva York? (Dominique Lapierre y Larry Collins).

Cierto que algunos capítulos se desarrollan en Londres, Afganistán o Japón, pero acaban siendo los estadounidenses  quienes salvan al mundo gracias, en otros aspectos, a la facilidad que demuestran en el manejo de armas. Es más, si realizamos una lectura más profunda de estos fragmentos, nos percatamos de que el autor apenas menciona las diferencias culturales existentes entre los escenarios o directamente las omite, con objeto de que todas presenten una apariencia similar.  

Otro aspecto bastante discutible es la serie de afortunadas casualidades, no causalidades, que se producen y propician el esperado desenlace. Casi todos los personajes que intervienen poseen alguna habilidad relacionada con la robótica que los convierte en elementos imprescindibles para vencer a Archos y sus intervenciones siempre culminan en un descubrimiento trascendental que inclina la balanza a favor del ser humano. Resulta bastante curioso que, siendo la mayoría civiles sin ningún tipo de preparación militar previa, consigan mostrarse tan serenos en plena batalla y, todavía más sorprendente, sean capaces de superar a las máquinas en inteligencia.

Cabe señalar que los derechos de la novela habían sido adquiridos por DreamWorks antes incluso de que fuese publicada y quizás expliqué su peculiar semejanza con un guión cinematográfico: párrafos breves, constantes descripciones de los movimientos de cámara o la fotografía e incluso diálogos estructurados siguiendo las pautas de este tipo de documentos. Casi agradezco que la producción haya sido paralizada temporalmente hasta comprobar los resultados en taquilla de  otros blockbusters como Pacific Rim o Guerra Mundial Z, a fin de no repetir el escalabro de otras adaptaciones como Cloud Atlas (David Mitchell).

En resumen, Robopocalypse es una pieza defectuosa de la cadena montaje Assimov sin posibilidad de reparación, salvo que reiniciemos todos el proceso. Léase el Manual de Uso para reprogramar su máquina

VALORACIÓN: 0.5/ 10

LO MEJOR: Si la intención de Daniel H. Wilson era entretener, lo consigue parcialmente.

LO PEOR: Una historia fundamentada en tópicos, sin originalidad narrativa ni calidad e influida por su adaptación cinematográfica. El diseño de los robots es arcaico. Excesivamente patriótica, menospreciando al resto de naciones… TODO.

Sobre el autor: Daniel H. Wilson se doctoró en robótica en la Universidad de Carnegie Mellon, Estados Unidos. Ya ha publicado varios libros de no ficción entorno a la temática de los robots. Vive en Portland, Oregon, con su mujer y su hija.


Labios que dejan huella

Frescura, diversión y mucho chic con el telón de fondo de la ciudad de París, así podría resumirse la novela El arte de besar en la boca de Kristin Harmel, periodista y colaboradora de las revistas People y Glamour, nos ofrece todo eso y mucho más.


Lecciones de vida aderezadas con gran sentido del humor inundan las novelas de esta escritora de la que La factoría de Ideas ya ha publicado otra novela con gran éxito, La Teoría de las Rubias.

Si no eres lector de chick-lit, prueba con Kristin Harmel. Y si eres aficionado al género, no la dejes escapar por nada del mundo.

Sinopsis: ¡Emma Sullivan al fin está en París! Sería algo maravilloso si no fuera por el hecho de que se siente atrapada en su trabajo de relaciones públicas de una de las más atractivas (y locas) estrellas del rock. El encargado de que las cosas empeoren es Gabriel Francoeur, un periodista sexi y testarudo que busca la cara más escabrosa de su cliente.

Pero si una mujer no puede reinventarse a sí misma en París, ¿dónde lo hará? Es el momento de dejar atrás a la antigua Emma Sullivan y de convertirse en alguien valiente, fascinante y con éxito. La clase de chica que no tiembla ante un beso en la boca.





«Rebosante de una diversión vivaz, llena de un romanticismo exquisito y de aventuras disparatadas y, por supuesto, embriagada de la magia de París… Como si fuera una copa de champagne: te la beberás de un solo trago.»
Julia Holden, autora de Un baile en París


«Con su característico ingenio e innata simpatía, Harmel nos narra la entretenida historia de una mujer que se reinventa a sí misma casi sin darse cuenta.»
Melissa Senate, autora de Un novio para Jane


«Magnifique! Me ha encantado este libro y ¡a ti también te encandilará!… Una novela agradable que no puede dejar de leerse y que hará que te entre un deseo irrefrenable de ir a la Ciudad de la Luz.»
Brenda Janowitz, autora de Scot on the Rocks


«Una historia enternecedora sobre la pérdida del amor y el descubrimiento de uno mismo. Con la ciudad más romántica del mundo como telón de fondo, ‘El arte de besar en la boca’ nos mete en el torbellino de glamur y escándalos de las celebrities.»
Johanna Edwards, autora de Cortar por lo sano


Sobre la autora: Kristin Harmel nació en 1979 en Newton, Massachusetts. Su primera experiencia con la escritura fue como redactora de deportes en publicaciones de instituto y universitariasSe graduó cum laude por la Universidad de Florida en Periodismo y Comunicaciones. Ejerció su profesión de periodista en las revistas People, Glamour, Woman’s Day, American Baby, Teen People, Men’s Health, YM y Runner’s World, así como en programas de televisión.


El arte de besar en la boca es la tercera novela que publica en España, tras La teoría de las rubias (La Factoría de Ideas) y Cómo ligar con una estrella de cine (Vergara). Kristin Harmel cuenta además con otras cinco novelas de éxito, con las que ha conquistado a los lectores de todo el mundo.

Otras novelas de la autora

Sinopsis: Harper Roberts es abogada en Manhattan. Es lista, atractiva y divertida, ¿por qué no encuentra un ligue? Los hombres se le acercan como moscas en las fiestas cuando la creen una rubia sin cerebro. Pero en cuanto escuchan que ha estudiado en Harvard, huyen en desbandada. La mejor amiga de Harper es editora de una revista, y le sugiere que durante un mes se haga pasar por una rubia tonta para que ver si eso cambia sus perspectivas en cuanto a los ligues. Así pues, cambia su guardarropa, su conversación, su lenguaje corporal. El resultado es una serie de cómicas citas. Pronto, Harper deberá mirarse bien al espejo y darse cuenta de que no solo los hombres juzgan a las personas según su aspecto.

Sinopsis: Una pequeña tragedia de nuestros días, o una comedia, o cualquiera de las dos cosas, pues así están mezclados los tonos en la vida cotidiana. Escrita con un humor y una agilidad extraordinarios, el pequeño drama del protagonista: un hombre al que se le van derrumbando todos los sueños, se nos muestra al cabo como una invitación a construir otros, a seguir avanzando aunque sea en otra dirección.

Reseña: Desde hace años, las palabras que más se repiten en los titulares de los periódicos e informativos son crisis económica, paro, corrupción política, recortes, desahucios, incertidumbre, miedo y un largo etcétera igual de pesimista. Por este motivo, no resulta extraño que los ciudadanos se vuelvan cada más escépticos ante el futuro que los aguarda. Cada vez resulta más difícil creer que el panorama consiga mejorar a corto plazo y sin tener que realizar sacrificios que afecten, sobre todo, a la clase trabajadora.

Es cierto que existen libros como «El secreto» (Rhonda Byrne) que instan al lector a centrarse en los aspectos positivos para mejorar su vida. Sin embargo, sus detractores afirman que cualquier resultado es consecuencia del discurso sugestionable del autor y el efecto placebo de sus palabras. Es decir, creemos lo que queremos creer.

Sin embargo, «Objetos perdidos» no busca convertirse en un manual de la vida, ni promete cambiárnosla tras su lectura. Al contrario, Miguel Baquero nos narra una historia que cualquiera de nosotros podríamos haber protagonizado, porque es cercana y sus anécdotas nos resultan familiares.

En alguna ocasión, todos nosotros hemos realizado un balance de nuestras respectivas vidas.  Empezamos a recordar todos los proyectos que se quedaron en nada, pospuestos con excusas como «el próximo año» o «cuando las cosas mejoren», para terminar con cierta desazón por todos esos años desaprovechados. El autor consigue hacernos reflexionar, aunque no sea la auténtica finalidad de su novela.

Al igual que el rencuentro entre dos viejos amigos, enseguida experimentamos la misma simpatía y familiaridad con el protagonista, al que dejamos contarnos sus aventuras (o mejor, dicho, desventuras) desde su etapa como estudiante universitario, después como periodista frustrado, funcionario enclaustrado (literal y metafóricamente) y, finalmente, ciclista urbano. Un monólogo cargado de humor irónico, sin caer en el victimismo o en la resignación, que permite al autor desplegar  toda su imaginación, sobre todo en «Aburrimiento y envidia». En esta segunda parte se intercalan las ensoñaciones del protagonista con la crítica social, económica y, en especial, política.

Sin embargo, lo más importante de «Objetos perdidos» es el mensaje final que nos transmite. Si las oportunidades no se te presentan, fabrícate las tuyas propias.

VALORACIÓN: 8

LO MEJOR: La capacidad del autor para convertir lo ordinario en una novela que se disfruta en cada página. El estilo irónico, cercano y sincero de la narración. La facilidad del lector para identificarse con el protagonista y muchas de las anécdotas descritas.

LO PEOR: Algunas de las ensoñaciones de «Aburrimiento y envidia» resultan redundantes y prolongan en exceso la segunda parte de la novela. En rencuentro entre el protagonista y Santiago, su amigo de la infancia, es muy breve.



Sobre el autor: Miguel Baquero (Madrid, 1966) es autor de novelas y cuentos. Como novelista, ha publicado las obras Vida de Martín Pijo (año 1999; 2ª edición en 2007), Matilde Borge, aviador (año 2003), y Vidas elevadas (año 2010) y, en esta misma editorial, La rebelión de los insectos (año 2011). Para el próximo año, 2013, está prevista la publicación de su novela Old Blues blues.

Como autor de cuentos, ha publicado los volúmenes de relatos Figuras de alambre y Diez cuentos mal contados (año 2008), dentro este último del género de «ficción futura» que en breve tendrá su continuación con la novela La conquista de la Tierra, cuya publicación está prevista asimismo para 2013.

Sus cuentos han sido premiados en numerosos certámenes literarios, como el Gabriel Aresti, el Miguel Cabrera o el Jara Carrillo. Reseñista y colaborador habitual en numerosas publicaciones digitales, es autor asimismo de la miscelánea A esto llevan los excesos (publicada en el año 2009).