La fragancia del recuerdo 


Cuando todo parece estar perdido, Melanie recibe sabias lecciones de su bisabuela vietnamita, una mujer valiente que ha superado grandes desafíos. 

Sinopsis: La fotógrafa Melanie Sommer está ocupada con los preparativos de su próxima boda cuando su prometido sufre un accidente que lo deja en coma. Incapaz de afrontar esta situación, Melanie escapa al campo para hallar consuelo en su bisabuela Hanna. 

Esta mujer sabia le relata a la joven episodios de su vida que ha mantenido en secreto hasta entonces: los años que vivió en Saigón como hija de un rico funcionario del Gobierno francés, su amistad con Thanh, la maldición de una anciana que las sorprende robando jazmines en un templo: «Estas flores os darán el futuro que os merecéis». 

Hanna embarca a su bisnieta Melanie en un viaje imaginario del que aprenderá lo que cuenta de verdad en el amor, y que la vida, a pesar del dolor, también depara momentos de felicidad. 

Sobre la autora: Corina Bomann (Parchim, Alemania, 1974) ya inventaba sus propias historias con tan solo cuatro años. Más tarde comenzó a escribir relatos y cuentos, primero en los cuadernos del colegio, luego a máquina y finalmente en el ordenador. En el año 2002, hizo de su pasión su profesión y escribió su primer libro. Desde entonces ha publicado varias novelas históricas y juveniles, pero la fama le llegó con La isla de las mariposas, que fue publicada en varios países europeos y estuvo en las listas de los libros más vendidos en Alemania. Repitió su fórmula de éxito con El jardín a la luz de la luna. 





Por primera vez en su trayectoria editorial, Ediciones Babylon estará presente en la Fira del Llibre de València, evento que celebra su 51º edición y que tendrá lugar del 20 de abril al 1 de mayo en los Jardines de Viveros de la capital valenciana

Durante los 12 días que durará la 51 Fira del Llibre de València, los asistentes tendrán a su disposición el catálogo de novelas, cuentos ilustrados, libros de arte y cómics de la editorial, tanto en la carpa del Gremi d'Editors Valencians como en la caseta de la librería Railowsky (43-44). En esta caseta, además, serán varios los autores que dedicarán ejemplares de sus obras a los interesados en adquirirlas. 

Los autores que dedicarán ejemplares de sus obras, publicadas por Ediciones Babylon, son los siguientes: 

Ángel Company (Diario de un opositor en paro): 23 y 30 de abril. 

Marta Nael (Impressions, Lux, Sketchbook): 21, 22 y 23 de abril en horario de tarde. 

Jorge Monreal (Duality, Sketchbook, Tanabata, Clara y los búhos): 21 y 22 de abril. 

Javier Bolado (Eraide. La canción de la princesa oscura): 24 de abril y 1 de mayo.
Sinopsis: Para Jack, un niño de cinco años, la Habitación es el mundo entero, el lugar donde nació, donde come, juega y aprende. Por la noche, Mamá lo pone a dormir en el Armario, por si viene el Viejo Nick... 

Para su madre, la Habitación es el cubículo donde lleva siete años encerrada. Con gran tesón e ingenio, ha creado en ese reducido espacio una vida para su hijo, y su amor por él es lo único que le permite soportar lo insoportable. 

Pero la curiosidad de uno crece a la par que la desesperación de la otra. Solo queda urdir la huida, un plan más arriesgado de lo que ambos pueden llegar a imaginar. 

Crítica: En las profundidades de una caverna anónima, donde cualquier luz es eclipsada por la indómita oscuridad y los sonidos procedentes del exterior son ensordecidos ante el vociferante silencio de la piedra desnuda, encontramos a tres hombres completamente inmóviles por las gruesas cadenas que sujetan sus miembros, imposibilitándoles cualquier sencillo gesto, incluso girar la cabeza. La existencia de estos prisioneros se ha caracterizado por la limitación de estímulos, salvo el calor desprendido por una hoguera situada a sus espaldas y las sombras que reflejan una serie de objetos emplazados cerca del fuego candente. Los hombres consideran que la única verdad existente es aquella que perciben a través de los sentidos, ignorantes de la existencia de otra muy diferente a la única que conocen. Sin embargo, cuando uno de los prisioneros es liberado para enfrentarse a las sombras, niega aquella nueva realidad, así como el engaño a sus sentidos durante todo ese tiempo en el que ha vivido sometido a la voluntad de otros. Con el transcurso del tiempo, acepta ese nuevo –y complejo- nivel de conocimiento y decide seguir aventurándose hacia el exterior de la caverna para seguir aprendiendo. De esta forma, el esclavo liberado comienza su peregrinaje hacia el auténtico saber, hacia la verdad. 

Al igual que en la «alegoría de la caverna», la vida del pequeño Jack es la Habitación, un reducido espacio que comparte solo junto a su Mamá, excepto por las ocasionales visitas nocturnas del Viejo Nick que lo obligan a dormir dentro del Armario. Durante cinco años, aquel ha sido todo su mundo, porque todo lo demás es solo Tele. No obstante, su madre empieza a hablarle de la existencia de otro lugar fuera de la Habitación, donde existen muchas cosas que creía ser solo Tele, como el mar, la hierba, la lluvia, los perros, las vacas, los aviones, los columpios, las tiendas de comestibles, el zumo de manzana, las piruletas de todos los colores… Sin embargo, salir implicaría abandonar la Habitación para no regresar nunca. A pesar de la negativa de Jack, Mamá está decidida y juntos empiezan a planear cómo engañar al viejo Nick para escapar afuera, donde todo un nuevo mundo los espera. 

«La habitación» es una sobrecogedora novela sobre la capacidad de supervivencia de las personas para superar circunstancias dramáticas, así como una conmovedora historia sobre el amor incondicional entre una madre y su hijo. 

Emma Donoghue emociona al lector con el relato del pequeño Jack, cuya inocencia y humildad nos recuerda a «El niño con el pijama de rayas» (John Boyne) o la película «La vida es bella» (Roberto Beningni) ante la capacidad de la autora para describirnos episodios tan traumáticos como las reiteradas violaciones a su madre con esa característica descripción infantil carente de prejuicios para convertirlo en un acto tan inocuo como «el viejo Nick hizo crujir la cama». 

Una novela que se divide en dos partes claramente diferentes, la vida de Jack antes y después de la Habitación. Durante la primera, descubrimos la rutina establecida por Mamá repleta de actividades y juegos para que la vida dentro del cubículo sea lo más completa –y normal- posible dentro de sus limitaciones. La determinación de la madre resulta admirable desde el primer instante ante su capacidad para olvidarse por completo de su condición de prisionera, de víctima anteponiendo siempre el bienestar de su hijo al propio. Si bien, Emma Donoghue no omite los episodios más desagradables de esta vida en confinamiento que Jack describe como los «días en los que Mamá está ida». 

En estos capítulos destaca la doble percepción de los acontecimientos descritos por Jack que requieren una lectura paciente y atenta a los detalles, permitiendo comprender la auténtica complejidad del relato que no se limita exclusivamente a una historia de secuestro y liberación, sino de significado más profundo. Por ejemplo, apreciamos una significativa variación en el ritmo cuando Jack nos describe su día a día en la Habitación. La narración es pausada con objeto de transmitir la dilatación de las horas, la exasperante necesidad de comprimir las horas mediante nuevas actividades o la constante sensación de claustrofobia conforme avanza el tiempo de forma inexorable, consciente de que nada cambiará al día siguiente, sino que mañana será igual que hoy y ayer. A pesar de que Jack es el protagonista/narrador, estos fragmentos permiten compartir la angustia de la madre, pero siempre desde la perspectiva de su hijo. 

Por el contrario, cuando ambos consiguen escapar comprobamos que la narración se vuelve más fragmentada ante la incapacidad de Jack para asimilar todas las nuevas experiencias, excepto las más significativas. Los períodos temporales se amplían, no abarcan exclusivamente un día, sino varios –e incluso semanas- entre episodios. Emma Donoghue consiguen transmitir el conflicto de emociones que representa el mundo exterior para Jack, pues al contrario que el preso liberado en la alegoría de Platón, él no ha dispuesto de un período previo –y progresivo- de adaptación. De esta forma, la autora es capaz de provocar en el lector curiosidad, miedo, confusión o sorpresa conforme redescubrimos el mundo a través de Jack, tal y como hiciera previamente para construir todo un mundo entre cuatro paredes. 

Otro detalle llamativo es que Jack siempre menciona todos los objetos con mayúsculas, dotándolos de una importancia mayor, porque en su vida solo existe una Claraboya, un Edredón, una Alfombra, una Cuchara Derretida, una Planta, una Araña… El niño los magnifica, son esenciales e insustituibles para sobrevivir. De esta forma, aprende el auténtico valor de las cosas, aprende a respetarlas y cuidarlas, no desaprovecha nada de lo que la vida puede ofrecerle en su confinamiento y, sin embargo, jamás se ha sentido desdichado por tener pocos juguetes o libros, sino todo lo contrario. Jack es un niño feliz. 

De forma indirecta, Emma Donoghue introduce una temática que posteriormente desarrolla en mayor profundidad durante la segunda parte de la novela, la educación de los hijos. La autora reflexiona acerca de la sobreprotección paternal, el injustificado consentimiento a los caprichos infantiles, el escaso tiempo dedicado por los padres a sus hijos o la obligación de los abuelos de criar a sus nietos ante la imposibilidad de compatibilizar la vida laboral y personal. 

Observamos la dependencia emocional de Mamá, quien pretende evitar que su Jack crezca, porque representaría perder la única razón para vivir durante siete años de cautiverio. Sin embargo, también quiere recuperar su vida anterior, algo imposible ahora que es madre produciéndose una disyuntiva emocional insoportable entre la necesidad de independencia y las obligaciones de la maternidad, porque implica un sacrificio personal que ahora es incapaz de asumir al advertir que todos sus decisiones y actos son juzgados por los demás, cuando en la Habitación poseía de absoluta libertad para decidir sobre todos los aspectos de la vida de Jack. Es más, el propio Jack se encuentra limitado por la sociedad ante las restricciones que implica la convivencia con otras personas, provocando toda una serie de malentendidos que provocan una oscilación en los sentimientos del lector entre las sonrisas y las lágrimas ante la imperturbable inocencia de Jack, capaz de evidenciar las contradicciones de la vida adulta que tiende a complicarse de forma innecesaria a través de detalles bizantinos que solo un niño con una visión fresca y novedosa sería capaz de percibir. 

Y es que «La habitación» no es una lectura estática, sino que crece conforme lo hace el mundo de Jack, tanto su contenido como su forma se adaptan a las experiencias del joven protagonista para ofrecernos una visión cada vez más madura que concluye en un impactante final, completamente inesperado por su significado al demostrarnos que durante todo ese tiempo, en realidad, Jack siempre fue el esclavo liberado que regresó a la cueva para rescatar el resto de sus compañeros (Mamá) y ayudarlos a sobrevivir en el mundo exterior. No olvidemos que, básicamente, «La habitación» es una novela sobre el poder curativo del amor. 

«La habitación» es una novela impactante y conmovedora, un estremecedor relato de supervivencia, un emocionante thriller psicológico, una reflexiva crítica sobre la educación de los hijos, un divertido cuento inspirándose en la anécdotas infantiles de los propios hijos de la autora, pero, ante todo, es la enternecedora historia de amor incondicional entre una madre y su hijo. Emma Donoghue desarrolla con inteligencia y un amplio conocimiento de la psicología –y emociones- humana una novela por la que siempre querremos regresar a la Habitación junto a Jack y su Mamá. 

LO MEJOR: P-E-R-F-E-C-T-A. Emma Donoghue ha escrito una de las novelas más impactantes y conmovedoras de la última década. Una lectura imprescindible. 

LO PEOR: A pesar de que la autora afirma no haberse inspirado en ningún acontecimiento o personas reales, durante los últimos años han aflorado numerosos casos de secuestro cuyas circunstancias recuerdan notablemente a las descritas en la novela, demostrando que –por desgracia- la realidad supera a la ficción. El desconocimiento propio sobre la existencia de esta novela hasta su adaptación cinematográfica, un error imperdonable para alguien que se considera apasionada de la literatura. 

Sobre la autora: Emma Donoghue nació en Dublín en 1969 y actualmente reside en la ciudad canadiense de London (Ontario). Mientras cursaba estudios de doctorado en la Universidad de Cambridge -título que obtuvo en 1997-, inició la que se convertiría en una flamante trayectoria literaria. Así, desde su debut en 1994 con Stir Fry, Emma ha escrito libros de relatos, ensayos y novelas contemporáneas e históricas entre las que se cuentan Hood (1995), Slammerkin (2000) y La Habitación (2010), finalista del Man Booker Prize y adaptada al cine en 2015. Sus obras han recibido numerosos premios y han sido elogiadas por la crítica, llegando a publicarse en más de una veintena de países.
… nueve, diez, once… Doce 

Si pudieras borrar de tu mente los malos momentos, las huellas dolorosas del pasado… ¿Lo harías? Partiendo de esta sugerente premisa se presenta la nueva obra de Laia Soler, una novela contemporánea inolvidable con un toque de realismo mágico que os robará el corazón y os conmoverá profundamente. 

Con una voz potente, actual y profundamente evocadora, la joven autora nos narra una historia salpicada de magia que nos arrastra por las turbulentas aguas de la memoria, el dolor y el amor para reflexionar sobre todo aquello que nos une, nos separa y nos hace crecer como personas. 

Una novela escrita con una pluma extraordinariamente sensible y diestra que trasciende el papel para introducirse en el corazón y la memoria de los lectores. 

Sinopsis: Aurora vive en Valira, un pequeño pueblo situado entre montañas. No cree en los cuentos de hadas, pero sí en la magia. Al fin y al cabo, Valira debe su nombre a una reina feérica. Dice la leyenda que la sangre de las hadas aún corre por las venas de sus habitantes, que el pozo del pueblo alberga el espíritu de la reina y que el antiguo carrusel de la plaza posee poderes extraños. No, en Valira nadie se atrevería a negar la existencia de la magia. 

La víspera de San Juan, la noche más mágica del año, la mejor amiga de Aurora, Erin, regresa al pueblo después de dos años viviendo en la gran ciudad. Y con ella vuelve Teo, su hermano gemelo, cuya presencia Aurora prefiere evitar. Pero la mirada de Teo no es tal como ella la recordaba, ni su pelo, ni su sonrisa. Y cuando el más poderoso de los sentimientos asoma entre los dos, Aurora empezará a dudar de si acaso estará viviendo la segunda parte de una historia de amor olvidada o… no. 

Sobre la autora: Laila Soler es una joven escritora, licenciada en Periodismo y bloguera literaria. Descubrió la magia de las letras cuando tenía ocho años y desde entonces no se ha separado de ellas. Tiene otras dos novelas publicadas, Heima es hogar en islandés y Los días que nos separan, que le valió el premio literario La Caixa/Plataforma Neo.
Sinopsis: Guibrando Viñol no es ni guapo ni feo, ni gordo ni flaco. Su trabajo consiste en destruir lo que más ama: es el encargado de supervisar la Cosa, la abominable máquina que tritura los libros que ya nadie quiere leer. Al final de la jornada, Guibrando saca de la entrañas del monstruo las pocas páginas que han sobrevivido a la carnicería. Cada mañana, en el tren de las 6.27, se dedica a leerlas en voz alta para deleite de los pasajeros habituales. Un día descubre por casualidad una pieza de literatura atípica que le cambiará la vida. 

La amistad une a un grupo de personajes aparentemente anodinos, probables compañeros invisibles de nuestros viajes cotidianos en tren, que esconden mundos extraordinarios donde todo es posible: un vigilante de seguridad que habla en verso, una princesa cuyo palacio es un aseo público, un mutilado que busca sus piernas. En una mezcla insólita de humor negro y dulzura, celebramos con ellos el triunfo de los incomprendidos. 

Crítica: La rutina se caracteriza por la repetición de una serie de actos adquiridos por la costumbre que no requieren la intervención del pensamiento reflexivo o la capacidad de decisión, sino todo lo contrario. Por consiguiente, la apatía es el sentimiento predominante en nuestras vidas mientras efectuamos estos hábitos de forma automática, sin prestar atención a nuestro entorno ni a las personas. Si bien el anonimato nos proporciona una falsa impresión de seguridad, también significa el retraimiento, la soledad del individuo ante el miedo al cambio, obligándolo a ser invisible para los demás. La rutina es una agonía silenciosa que, no obstante, Guibrando Viñol desafía todas las mañanas durante el trayecto en tren hacia su trabajo leyendo en voz alta fragmentos inconclusos ante el resto de pasajeros de las 6.27. 

«El lector del tren de las 6.27» es una novela breve sobre personas anónimas cuyas vidas se entrecruzan durante las lecturas de Guibrando Viñol, una sucesión de encuentros que cambiarán por completo la anodina vida del protagonista a través de la amistad, el amor y, sobre todo, la pasión por los libros que nadie quiere leer. Jean-Paul Didierlaurent debuta en el panorama literario francés –e internacional- convirtiendo actos simples y cotidianos en una experiencia única y enriquecedora para el lector. 

La novela de Didierlaurent es una reflexión contra la apatía, la resignación, la conformidad ante lo establecido por una sociedad de pensamiento esquemático, carente de imaginación y emocionalmente analfabeta. La finalidad del autor es incitar al cambio, la capacidad intrínseca que poseemos todas las personas para alterar el rumbo de nuestras monótonas vidas mediante la modificación de pequeños detalles. 

De hecho, Guibrando Viñol lee solo pequeños fragmentos inconclusos, no obras completas, pero aquellas páginas solitarias representan un punto de inflexión en la rutina de los pasajeros, permitiéndoles imaginar la conclusión de la historia, es decir, el protagonista les ofrece la oportunidad de alterar el contenido según la persona, la libertad de decidir qué ocurrirá a continuación. En realidad, nos encontramos ante una lectura colectiva e interactiva, en la que todos participan de forma indirecta para darle significado a aquellas historias que en otro contexto carecerían por completo de significado, quedando reducidas a unas pocas páginas pérdidas. 

Un detalle que nos recuerda a la célebre novela «Fahrenheit 451» (Ray Barbuy), porque igual que su protagonista, Guibrando Viñol pretende expiar su sentimiento de culpa ante el horrible trabajo que realiza con la Cosa, porque lo verdaderamente importante no reside en nuestros actos, sino en los cambios que realizamos en esos objetos. Paradójicamente, Viñol demuestra escasa –o nula- predisposición a alterar la monotonía de su existencia por miedo, principalmente al rechazo. 

Las constantes e implacables burlas durante su infancia lo convirtieron en un joven inseguro y solitario, impidiéndole establecer cualquier tipo de relación íntima con sus conocidos. Sin embargo, poco a poco, Viñol vence esa reticencia inicial cuando abandona la seguridad de los libros y reúne el coraje suficiente para enfrentarse a la realidad, subyugando sus reticencias y temores ante la ilusión por escribir su propia historia. Es más, la novela concluye con un final abierto con una doble finalidad. Por un lado, representar el inicio de una nueva vida del protagonista cuando finalmente deja de ser un mero lector para convertirse en el auténtico protagonista; y, por otro, el propio lector tiene la posibilidad de escribir su propio final, interactuando con la historia, tal y como hacían los pasajeros del tren de las 6.27. 

Resulta imposible no simpatizar con este humilde personaje de anodina apariencia ante la facilidad para identificarse con sus conflictos y dudas, sus miedos y sus esperanzas, sus anhelos y sus desengaños tan presentes en nuestras propias vidas a diario, observando la evolución de la persona conforme avanzan las páginas. De igual modo, Jean-Paul Didierlaurent concibe un pequeño grupo de personajes de llamativa idiosincrasia, con sus pequeñas excentricidades que incrementan su atractivo hasta adquirir un mayor protagonismo que el propio Viñol en algunos capítulos. Si bien nos encontramos ante una novela breve, predomina la impresión de estar ante una antología de relatos que tienen por vínculo común a Guibrando. Una percepción incrementada desde la aparición de Julie, quien acapara toda la atención del protagonista y, por ende, del propio lector ante la divertida espontaneidad de relato frente a la –exasperante- indiferencia de Viñol, actitud sostenida por el personaje hasta prácticamente los últimos capítulos, obedeciendo su cambio a la variación en el tono de la novela que acaba por convertirla en la típica comedia romántica repleta de enredos y desencuentros. 

A pesar de ello, «El lector del tren de las 6.27» es una novela que representa un punto de inflexión de nuestra monotonía diaria, proporcionándonos una necesaria pausa con la que vencer nuestra apatía diaria y reflexionar acerca de la necesidad de cambiar nuestras vidas. Si bien resulta una lectura amena, Jean-Paul Didierlaurent dota de complejidad a una novela de apariencia sencilla, estableciendo un diálogo directo con el lector, permitiéndole interactuar con la acción descrita en sus páginas e identificarse con las disyuntivas de sus personajes en un auténtico tributo a «Fahrenheit 451» (Ray Barbuy). Una historia sincera, emotiva y esperanzadora en la que cada uno de nosotros escribe su propio final desde el momento que nos subimos junto a Guibrando Viñol en el tren de las 6.27. 

LO MEJOR: El tributo a «Fahrenheit 451» (Ray Barbuy). La reflexión del autor acerca de la monotonía, la instauración de la apatía como sentimiento predominante en nuestras vidas diarias y la necesidad de cambiar progresivamente detalles nimios para conseguir el cambio que tanto necesitamos. La facilidad para identificarse con los personajes desde el primer instante. Una lectura interactiva, un diálogo directo con el lector a través del relato narrado por Guibrando Viñol. La divertida espontaneidad de Julie. 

LO PEOR: La excesiva brevedad de la novela. El acaparamiento del protagonismo conforme avanza el relato por parte de los personajes secundarios, especialmente Julie. La indiferencia de Guiñol resulta exasperante. La conversión de la novela en la típica –y predecible- comedia romántica. 

Sobre el autor: Jean-Paul Didierlaurent nació en Les Vosges en 1962. Sus relatos han sido galardonados en dos ocasiones con el Premio Hemingway. El lector del tren de las 6.27 es su primera novela. Su éxito inesperado le ha cambiado la vida. Antes incluso de su publicación en una pequeña editorial francesa, los derechos habían sido vendidos a más de veinticinco editoriales. La acogida que obtuvo en Francia, donde se convirtió en un bestseller alabado por la crítica, lo confirmaron como el autor revelación del momento.
Espera lo inesperado 

Después de doce novelas publicadas, Sarah Dessen, la autora juvenil más leída en Estados Unidos, regresa con una historia que vuelve a alternar con elegancia y equilibrio la tragedia y la comedia. 

Sinopsis: El verano antes del último curso de instituto, Macy lo tenía todo cuidadosamente planeado. Pero sus planes no incluían que la dejara su novio. Ni trabajar en el catering Deseo. Ni tampoco, desde luego, incluían a Wes. Pronto Macy descubrirá que las cosas que menos esperas, son las cosas que más necesitas. 

Sobre la autora: Su cita favorita cuando era adolescente es de una canción de Pink Floyd: «El tiempo pasó, la canción ha terminado. Creía que tenía algo más que decir». Y así ha sido, Sarah Dessen sigue iluminando con sus historias a millones de lectores en todo el mundo.
El asombroso final, por fin ha llegado 

Dexter Morgan, el personaje más fascinante y complejo de Jeff Lindsay, se despide de manera electrizante en la conclusión de una las series más apreciadas en el mundo entero, en un final tan conmovedor como convincente. 

Tras escribir siete novelas de gran éxito e inspirar las ocho temporadas de una de las series de televisión más populares, Jeff Lindsay se despide de forma personalísima y arrebatadora de un personaje fascinante por su complejidad: Dexter Morgan. 

La serie acaba con esta entrega final de la saga, sin embargo, su recuerdo estará siempre con nosotros y con esta maravillosa colección de novelas. Si aún no has sucumbido al encanto de este asesino en serie, atrévete a conocer a Dexter Morgan, uno de los justicieros más irresistibles de la literatura negra y un asesino cuya regla de oro le convierte en alguien tremendamente simpático: solo mata a los malos. 

Sinopsis: Dexter ha estado muy ocupado analizando manchas de sangre y ejerciendo de marido y de padre. Y por supuesto, desempeñando su pasión favorita: la de asesino en serie. Sospechábamos que sus actos inconfesables terminarían por volverse en su contra… Ahora, por primera vez, su mundo se ha venido abajo por completo. Lo ha perdido todo: su mujer, sus hijos y su trabajo, así como la lealtad de su hermana. 

Dexter alberga una mínima esperanza tras la aparición inesperada de su hermano Brian, un maníaco homicida que hace que Dexter a su lado parezca un niño bueno, aunque esté metido en problemas muy serios… Dexter tendrá que apostar a vida o muerte, y ya no tendrá nada qué perder. Lo que no sabe es que esta situación perversa podría acabar en un desafío legendario que podría llevarle a la tumba. 

Sobre el autor: Jeff Lindsay escribió varias novelas y dramas teatrales antes de triunfar con la saga de Dexter Morgan (cuyos tres primeros títulos, El oscuro pasajero, Querido Dexter y Dexter en la oscuridad, aparecieron también en Umbriel). Su primera novela, El oscuro pasajero, consiguió un gran éxito y fue saludada como un soplo de aire fresco en el panorama del thriller, con una afortunada mezcla de suspense, ironía, humor negro y trama criminal. Vive en Cape Coral, Florida con su esposa Hilary, sobrina de Ernest Hemingway.
Sinopsis: En el corazón de París, Pierre Arthens, el crítico de gastronomía más célebre del mundo, está a punto de morir. Admirado por algunos y odiado por muchos, Monsieur Arthens lleva años decidiendo el destino de los chefs más prestigiosos, destruyendo y construyendo reputaciones a su antojo. Ahora, en sus últimas horas de vida, su pensamiento se posa sobre algo mucho más sencillo: busca desesperadamente un sabor único, el sabor que un día le hizo feliz. Empieza así un viaje en el que Monsieur Arthens se pasea por los entresijos de su memoria gustativa, se sumerge en los paraísos de la infancia y rememora todo tipo de delicias culinarias. Junto a la voz del propio Arthens escuchamos la de aquellos que han vivido junto a él: familiares, vecinos, amantes, protegidos… e incluso su gato. 

Crítica: El origen etimológico de la palabra rapsodia proviene de la poesía épica de la Grecia clásica en referencia a un fragmento que se declama independiente del conjunto de la obra; es decir, la rapsodia son obras integradas por varias partes sin relación temática y enlazadas libremente. 

Precisamente, Muriel Barbery se inspiró en estas composiciones para escribir su primera novela «Rapsodia Gourmet», una oda sobre la felicidad que nos proporcionan los placeres mundanos a través de los recuerdos gastronómicos de Pierre Arthens. 

Al igual que las rapsodias, la autora desarrolla una estructura narrativa inconexa en la que se suceden caprichosamente las efemérides de Arthens durante sus últimas horas de vida para encontrar un sabor único perdido en su memoria gustativa. Los capítulos son una sucesión de experiencias gastronómicas que convierten alimentos sencillos como el pan en selectos manjares para nuestros sentidos empleando una prosa lírica que ensalza las virtudes de las delectaciones terrenales. 

De esta forma, Muriel Barbery nos describe con enriquecedores detalles la satisfactoria emoción que nos proporcionan la refrescante jugosidad de un tomate recién arrancado del huerto, conversando aún ese sabor terroso; las exótica deleitación ante texturas desconocidas del pescado servido crudo en un magnifico sashimi; la lujuria cárnica que excita nuestro primitivo instinto de la violencia; la perfecta simbiosis entre el pan y la mantequilla… Barbery nos ofrece un opíparo banquete en capítulos con los que deleitarse a gusto del consumidor debido, precisamente, a su individualidad dentro de la obra general. Una auténtica lectura a la carta. 

Si bien, la escritora francesa alterna estos capítulos con el relato de aquellas personas presentes en la vida de Arthens, convirtiéndose en el verdadero epitafio del célebre crítico gastronómico para presentárnoslo como un hombre corrompido por el poder. Muriel Barbery evidencia la falta de gusto que caracteriza a la burguesía francesa mediante una mordaz crítica sobre la tiranía de las apariencias dentro de una sociedad que concede demasiada importancia a la opinión de los demás, tal y como demuestra la implacable pluma de Pierre Arthens que representa la gloria o el declive de los chefs más prestigiosos. Prácticamente, la autora nos lo presenta como un falso ídolo de masas, adorado y temido por igual, pero a quien la muerte acaba reclamando como a los demás. 

Muriel Barbery contrapone los recuerdos de Pierre Arthens con las experiencias personales de su entorno para revelar al hombre detrás del célebre crítico gastronómico, revelando la paradoja de su existencia. A pesar de que los capítulos narrados por Arthens se caracterizan por la evocación de episodios repletos de felicidad, pronto descubrimos que su vida no siempre era plato de buen gusto, especialmente para aquellos que tuvieron el amargo placer de compartir mesa. Así, Pierre Arthens se transforma en un padre tirano, un marido ausente, un amante egoísta, un falso amigo, un burgués mezquino… Y, no obstante, también comprobamos que algunas personas lo aprecian precisamente por sus faltas, porque son las que lo convierten en un simple hombre. Además, apreciemos la ironía de que, aunque siempre dado a los excesos, es una insuficiencia cardíaca el origen de su mal, ni «su excelencia el Hígado y su acolito el Estómago» sometidos a tres decenios de mantequillas, cremas, salsas frituras y licores servidos en abundancia para ser disfrutados sin decoro, sino precisamente el corazón, el órgano que menos satisfacciones ha obtenido durante aquellos años de placer ante la soledad del hombre. 

De este modo, Pierre Arthens nos demuestra ser capacidad para disfrutar plenamente de la vida, pero sin la posibilidad de aprender a compartirla. Por esta razón, se obsesiona durante sus últimas horas de vida por encontrar ese sabor único, desconocido para todos, incluyendo él ante el anonimato del recuerdo. 

En definitiva, «Rapsodia Gourmet» es una oda gastronómica sobre la felicidad que nos proporcionan los placeres sencillos a través de un relato escritor para ser leído prácticamente a la carta según los gustos personales del lector, quien descubre una novela concebida para el deleite. Una prosa lirica a degustar lentamente para recrearse en la capacidad de evocación de sus descripciones, un auténtico banquete para los sentidos que alimenta nuestro espíritu mediante goces mundanos como el pan, las sardinas o el helado. De forma simultánea, Muriel Barbery evidencia la falta de buen gusto de la burguesía francesa realizado una crítica mordaz sobre los falsos ídolos creados por la sociedad para satisfacer su ego, el sometimiento a las apariencias y los excesos que empobrecen el espíritu del ser humano frente a la ebriedad que proporciona el poder. A pesar de que la estructura narrativa emulando las rapsodias provoque desconcierto respecto al orden de lectura, el pausado ritmo de sus capítulos resulte tedioso o el lirismo de la prosa acuse de exceso, «Rapsodia Gourmet» se resume en una novela gourmet, una lectura repleta de buen gusto que satisface los gustos más exigentes, aderezada con una significativa lección moral: la felicidad solo existe si es compartida. 

LO MEJOR: La posibilidad de una lectura prácticamente a la carta de la novela a consecuencia de la estructura narrativa. La evocadora prosa de Muriel Barbery. La crítica inherente al relato a través de la contraposición entre los capítulos narrados por Pierre Arthens y las personas desde su entorno. La frescura de su ironía y el tono íntimo presente durante toda la novela. 

LO PEOR: La estructura narrativa provoca cierta confusión. El ritmo acaba resultando tedioso en determinados capítulos. El exceso de lirismo en la prosa acaba siendo redundante. La infravaloración de esta obra frente a «La elegancia del erizo», cuando precisamente el personaje de Renée Michel se concibió en esta novela. 

Sobre la autora: Muriel Barbery es  autora de La elegancia del erizo (2006; Seix Barral, 2007), un fenómeno internacional publicado en más de treinta países y que sólo en Francia ha superado el millón de ejemplares vendidos. La novela, que fue galardonada con el Premio de los Libreros franceses, ha sido libremente adaptada al cien en la película El erizo. 

Rapsodia Gourmet (2000; Seix Barral, 2010), su primera novela, fue galardonada con el Premio Meilleur Livre de Littérature Gourmande. Algunos de los personajes de La elegancia del erizo, como la portera Renée, ya aparecen en esta novela, que se desarrolla también en el célebre edificio del número 13 de la Rue Grenelle.
Sinopsis: Antes de que su hijo adolescente se marche a la universidad, Douglas y Connie han planeado hacer un viaje por Europa los tres juntos. Pero justo antes de emprender el «gran tour», Connie le confiesa a Douglas que, una vez su hijo haya dejado el nido, ella quiere separarse, pues ya no siente que tengan ningún proyecto en común. 

Con esa losa sobre la cabeza, Douglas decide convertir lo que parecen las «últimas» vacaciones en familia en un viaje que todos recuerden como una experiencia vital.Con su curioso sentido del humor, su mal oculta ternura y su incapacidad social, que le hace decir siempre lo menos adecuado en cada momento, Douglas es un personaje inolvidable que se mete bajo la piel del lector. 

Nosotros es una historia rebosante de inteligencia y empatía, una obra sincera e intensa que habla de lo que nos conmueve y nos preocupa a todos, un texto que emociona y hace reír a un tiempo, y que deja en el lector una huella indeleble. 

Crítica: «Creo que nuestro matrimonio ha llegado a su fin. Creo que quiero dejarte» 

Aquellas dos frases significaban para Douglas Timothy Petersen su fracaso como esposo y padres después de veinticinco años de relación junto a su –futura ex– mujer, Connie. Sin embargo, antes la familia realizará las que posiblemente sean sus últimas vacaciones juntos por varios países de Europa. Dogulas aprovechará aquella última oportunidad para salvar su deteriorado matrimonio, así como la relación con su díscolo hijo adolescente. A pesar de ello, pronto descubrirá que si realmente amas a alguien, tienes que dejarlo ir. 

Después de cinco años, David Nicholls regresa al panorama literario actual con su segunda novela «Nosotros», una comedia agridulce en la que reflexiona sobre las consecuencias de un matrimonio sin ilusión basado en la rutina. 

Igual que «One Day», el escritor británico aborda las complejidades en las relaciones de pareja mediante el relato personal de Douglas, en especial después de la formación de su propia familia. David Nicholls contrapone los recuerdos de aquellas primeras etapas de la joven y feliz pareja intercalando los flasbacks con capítulos de la actual convivencia del matrimonio adulto para evidenciar el deterioro de la relación a consecuencia del egoísmo de ambos cónyuges. 

Al fin y al cabo, las vacaciones representan un simple paréntesis en la realidad cotidiana; una excusa a fin de posponer el momento de enfrentarse a la verdad; un desesperado –y último- intento por negar la pérdida, así como solventar la distancia establecida entre los miembros de la familia tras años de incómodos –y prolongados- silencios, de recriminaciones constantes por los errores del pasado, de gestos otrora cariñosos ahora hirientes… 

«Nosotros» es una novela madura, inteligente y emotiva sobre el amor y su pérdida a través del relato personal narrado por Douglas que se caracteriza por su sinceridad y espontaneidad, así como del clásico humor inglés repleto de juegos de palabras –que, por desgracia, su doble significado acaba perdiéndose con la traducción en español-, referencias culturales – dotando a las escenas de un doble significado con la exaltación de determinadas obras como la película «Los 400 golpes» o las pinturas negras de Goya, a destacar el cuadro «Saturno devorando a un hijo»- y, sobre todo, el sarcasmo. Al principio apreciamos un excesivo cinismo acorde con las circunstancias del protagonista, pero conforme avanza en el relato y Douglas aprende a relajarse, ser espontáneo e ignorar ciertos prejuicios, se produce un cambio en el tono que refleja la evolución del personaje hacia la aceptación -no la resignación-. 

Es más, percibimos esta variación en otros detalles como el retrato que realiza de su familia, conforme admite su culpa en la actual situación recordando algunos episodios de la convivencia especialmente amargos que, no obstante, están encubiertos con títulos que aluden a felices anécdotas familiares como «Guerra de purpurina». 

Si durante los primeros capítulos, Douglas nos ofrece un retrato idealizado de Connie basado en los recuerdos, incapaz de aceptar los cambios acontecidos en su relación desde aquellos primeros felices años juntos. Es más, nos sorprende la descripción de su esposa como una mujer aferrada a una eterna juventud de alcohol, drogas, promiscuidad y fiestas rave, incapaz de actuar con responsabilidad y siendo excesivamente laissez-faire en la educación de su hijo. De hecho, la responsabiliza de la personalidad misógina de Albie, de sus pretensiones artísticas como fotógrafo, una vocación sin verdadera utilidad profesional y, todavía peor, su «complejo de Edipo». En definitiva, Douglas se describe como el único miembro verdaderamente responsable y maduro, quien ha realizado constantes sacrificios tanto personal como profesionales para garantizar la estabilidad de su familia, sin que nadie le reconozca sus esfuerzos. 

No obstante, David Nicholls se anticipa al lector en sus conclusiones a través de ese impreciso retrato de ambos personajes basándose exclusivamente en el relato de Douglas; es decir, el autor británico opta por la narración en primera persona para circunscribir nuestra percepción y, posteriormente, evidenciar los prejuicios que nos hemos conformado a partir del relato de un solo personaje, sin que los demás hayan tenido la posibilidad de exponer su propia versión. 

Por subsiguiente, es necesario conocer la historia completa antes de realizar un juicio acerca de las circunstancias que han provocado el deterioro en la relación entre Douglas y Connie. De esta forma, el autor conserva el interés del lector durante toda la novela al percibir que el relato está incompleto conforme avanzan las vacaciones y los recuerdos afloran en cada ciudad para demostrar que ciudades como París o Venecia no han cambiado, sino las personas. 

Nuevamente, David Nicholls demuestra su capacidad para desarrollar personajes dinámicos que evolucionan conforme se suceden los capítulos, repletos de virtudes y defectos con los que resulta fácil empatizar desde las primeras hojas, especialmente ante la contraposición de entre la racionalidad Douglas y la sensibilidad de Connie. La perfecta complementación –en apariencia- de dos personas completamente opuestas (ciencia/arte, cerebro/corazón) hasta el nacimiento de su primer hijo, cuando las diferencias en lo que respecta a la educación de Albie resultan demasiado patentes para ignorarlas. 

De este modo, el autor dota de un nuevo nivel a la lectura de «Nosotros» ante la paternidad, porque la novela evoluciona en paralelo a la relación de Douglas y Connie, volviéndose más compleja ante las nuevas dificultades que ambos deben afrontar y más tratándose de los hijos, con frecuencia víctimas indirectas de los enfrentamientos entre sus progenitores. 

Con todo, determinadas escenas fuerzan en exceso la situación, sobre todo desde la quinta parte cuando la novela cambia de ritmo para convertirse en una road book que conduce a Douglas por múltiples destinos en un período muy corto de tiempo –y espacio-, precipitando la conclusión de la novela. Es más, el humor acaba adquiriendo un carácter mundano basándose en chistes fáciles como el efecto dominó de las bicicletas o las medusas hasta incurrir en el histrionismo que resta coherencia al personaje de Douglas ante situaciones que nos recuerdan a la filmografía más reciente de Ben Stiller, concretamente «La vida secreta de Walter Mitty». 

A pesar de ello, David Nicholls vuelve a demostrar su capacidad para reflexionar acerca de las complejidades del amor a través de una novela madura, emotiva e inteligente sobre un matrimonio sin ilusión basado en la rutina que debe enfrentarse a sus miedos, especialmente la soledad, y al egoísmo en su relación. Si bien, el escritor británico no renuncia al clásico humor inglés en esta agridulce comedia con múltiples niveles de lectura recomendada tanto para los padres como para sus hijos ante la facilidad para sentirse identificados con sus personajes. Una novela esperanzadora sobre las segundas oportunidades y la posibilidad de volver a ser feliz, pero siempre teniendo presente que si realmente quieres a alguien, tienes que dejarlo ir. 

LO MEJOR: La madurez demostrada nuevamente por David Nicholls como escritor. Una novela inteligente y emotiva que aborda la rutina en el matrimonio desde una perspectiva respetuosa, pero sin descuidar el humor. El personaje de Douglas Timothy Petersen. La evolución de nuestra percepción sobre los personajes y su relación conforme avanza el relato. 

LO PEOR: La conversión de la novela en una road book repleta de escenas que fuerzan el humor hasta convertirla en el guión de la próxima película de Ben Stiller. Los prejuicios del lector conlleva conclusiones precipitadas sobre el relato de Douglas y su percepción de los personajes. 

Sobre el autor: David Nicholls, nacido en 1966 en la ciudad inglesa de Hamphshire, estudió literatura inglesa y teatro en la Universidadde Bristol. Ha publicado tres novelas, entre ellas el éxito de ventas internacional Siempre el mismo día, con más de un millón de ejemplares vendidos solo en Gran Bretaña, y adaptado al cine por la norteamericana Lone Schiefeld. También es escritor de guiones para la televisión y el cine. No hay más preguntas es su primera novela y fue originalmente publicada en su país en el año 2003. Tuvo una excelente acogida tanto de crítica como de público y también fue adaptada a la gran pantalla.