Publicada en La web del Terror
Sinopsis:  Las cosas no son fáciles tras la Guerra Civil. Una fría noche de diciembre, el pequeño Torcuato es obligado a abandonar todo aquello que ama cuando, debido a un desafortunado incidente, ingresa en un manicomio de Valladolid. El único lazo que conservará con su pasado será un viejo libro prestado, El maravilloso mago de Oz.

En los siniestros pasillos del psiquiátrico, Torcuato tendrá que hacer frente a sus propios miedos mientras intenta convivir con los extravagantes inquilinos que ahora comparten su vida. Pero lo que no sabe nadie es que en lo más profundo del centro, el mal ha cobrado forma y aguarda a una nueva víctima.

El camino de baldosas amarillas es una emotiva novela del escritor Juan de Dios Garduño, situada en la posguerra española, que habla de la crueldad humana y el egoísmo, pero también de la amistad, el amor, el sacrificio y el instinto de supervivencia. Un retrato de la naturaleza humana al completo envuelto por un espeluznante relato de auténtico horror con ecos victorianos.


Reseña: “Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás.” Al igual que otros genios, Albert Einstein sentía miedo, porque desconocía los límites de su propia mente. Cada pensamiento puede tener consecuencias imprevisibles, no solo para nosotros, sino también para los demás. En su caso, el resultado de todas aquellas conexiones neuronales fue la bomba atómica. Un invento que demostró la asombrosa capacidad del ser humano para superar los límites corporales que le impedían avanzar como especie dominante, utilizando la imaginación para conseguir cualquiera de sus propósitos, desde volar, respirar bajo el agua o viajar al espacio hasta concebir nuevas formas de dañar a sus semejantes.

El camino de baldosas amarillas representa la senda que su protagonista, Torcuato, debe recorrer para salvarse de la locura provocada por las personas que lo rodean y, en apariencia, intentan ayudarlo a recuperar la cordura. Sin embargo, Juan de Dios Garduño plantea la eterna cuestión de si el hombre nace o se hace. Al contrario que Historia de un loco (John Katzenbach), el autor opta por la ambigüedad, siendo el propio lector quien decide catalogar a Torcuato como loco o una víctima de las circunstancias.

Y es que las consecuencias de la Guerra Civil siguen demasiado presentes para poder ignorarlas, como las heridas que no han terminado de cicatrizar y pueden volver a sangrar ante el más mínimo golpe. El odio es un sentimiento latente, cualquier gesto se convierte en la justificación necesaria para dejarlo fluir sin contemplaciones. Torcuato vive rodeado de esa violencia y, en consecuencia, no resulta extraño que acabe recurriendo a ella.


Sin embargo, la diferencia respecto a sus captores radica en los motivos por los que decidió utilizarla. Si bien la primera vez fue resultado de la ira y el egoísmo, en las siguientes ocasiones observamos que  sus acciones tienen un propósito más noble. Cierto que la violencia nunca se encuentra justificada, ni debe buscársele argumentos que conlleven su utilización. No obstante, Juan de Dios Garduño la describe como una evolución lógica (y necesaria) del protagonista ante las experiencias dentro de los muros del manicomio.

Con todo, Torcuato siempre demuestra la aversión que le inspira, y es precisamente el libro que le acompaña a lo largo de toda la historia, El mágico mundo de Oz (Lyman Frank Baum), la mejor prueba. El desesperado intento por evadirse de la realidad, de conservar la inocencia amparándose en aquel último vestigio de su anterior vida. En este aspecto, debemos destacar los motivos que condujeron a David Copperfield a la locura y que no difieren en exceso a los de nuestro protagonista. Un fragmento lleno de emotividad que refleja la desesperación de aquellos días para poder sobrevivir.

Porque El camino de baldosas amarillas nos relata la supervivencia de un grupo de personajes que solo desean vivir con normalidad en un mundo lleno de dolor y locura. De igual modo, describe los obstáculos que deben superar para conseguirlo. Porque el bien solo puede hacerse de una forma, pero el mal siempre descubre nuevos rostros bajo los que manifestarse.

Detrás de cada puerta se esconde un temible secreto, como si de antesalas al infierno se tratasen. De ahí que el precio por la libertad sea mayor, así como los sacrificios que deben realizar para conseguirla. Adviértase el cambio que se produce en la narración a medida que Torcuato es sometido a diferentes tipos de torturas y vejaciones. Al principio posee una cadencia infantil, pero, poco a poco, desaparece para ser sustituda por una prosa más madura, donde se abandona las metáforas para describir la crudeza de su realidad sin eufemismos. Es decir, el relato madura al mismo tiempo que lo hace Torcuato.

Sin duda, el mayor acierto de El camino de baldosas amarillas son sus personajes y la evolución que experimentan en el transcurso de la historia. Cada uno tiene un papel fundamental en la trama que justifica su presencia, aunque se reduzcan a unas pocas líneas, pues sirven para englobar los sucesivos niveles que conforman la mente humana. De este modo, Juan de Dios Garduño nos muestra que la frontera entre la demencia y la cordura, así como entre el bien y el mal, siempre es más díficil de establecer de lo que quieren hacernos creer.

A pesar de ello, resulta contradictorio el carácter reflexivo de la historia y la complejidad subyacente, manifiesta en determinados fragmentos, con la superficilidad de su tratamiento. Juan de Dios Garduño concibe un buen relato, pero no lo desarrolla con la profundidad que se merece. Un buen ejemplo son los giros argumentales que se suceden durante la última parte de la novela, algunos incoherentes con la trama principial, y que hubiesen podido justificarse con una mayor exhaustividad.

En conclusión, El camino de baldosas amarrillas es la historia del viaje que Torcuato debe realizar para conocer el mundo más allá de los libros. En su camino, encontrará una serie de personajes que lo conducirán por los oscuros senderos del alma humana; pero también por otros que llevan hacia la esperanza, el amor y, lo más importante, la esperanza para luchar por ambos en un mundo que parece haber olvidado su significado. Y es que alguien dijo:

“Viendo mi vida pasar por culpa de mi enfermedad, vivo a contra corriente, con miedo a lo que vendrá, lucho y lucho por no dejarme apagar, no lo logrará la enfermedad, no me arrastrará”

VALORACIÓN: 4,5

LO MEJOR: La evolución experimentada por Torcuato y el resto de personajes. El manicomio de San Juan de Dios. El cambio en la prosa.

LO PEOR: El tratamiento superficial de algunas subtramas y la incoherencia de ciertos giros narrativos respecto a la historia principal.


Disponible en La Web del Terror



Sobre el autor:  Juan de Dios Garduño nació en Sevilla en 1980 y actualmente reside en Córdoba. Tras publicar en 2009 su primera novela El Caído (Ed. Entrelíneas), alcanzó el éxito de ventas en 2010 con Y pese a todo… (Dolmen Editorial), un original relato de zombies que tuvo una gran acogida de público y crítica, y que fue galardonada en a la Mejor novela de terror nacional en 2010 y en 2011 con el Premio Nocte de Terror. En 2011 publicó la antología de relatos de terror Apuntes Macabros (Ed. 23 Escalones), prologada por el afamado director de cine Miguel Ángel Vivas.

Finalista y ganador de certámenes como Libro Andrómeda: Terror cósmico, Monstruos de la razón I y IIICalabazas en el trastero o en Tierra de Leyendas VIII. También ha publicado cuentos en multitud de antologías, en el Especial Scifiworld: King Kong Solidario, en la desaparecida Miasma o en Tierras de Acero; asimismo, dos de sus micro relatos han sido traducidos al francés y publicados en la revista Borderline.

Ha escrito prólogos, ha sido seleccionador de antologías (Taberna Espectral o Antología Z 2, Antología Z 3, Ilusionaria I, Ilusionaria II) y jurado en el Premio Internacional de las Editoriales Electrónicas. También ha participado como guionista en el mediometraje Elmala3ien, y recientemente en el corto Llagas dirigido por Miguel Ángel Font y apadrinado por Paco Plaza (REC1, REC2, REC3), que ha sido estrenado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges 2012. Ahora prepara su tercer cortometraje como guionista titulado “Muñeca Rota”.




Sinopsis: Humbert Humbert, un sujeto culto, refinado y hedonista con debilidad por las niñas pre-adolescentes, acepta a la viuda Charlotte Haze como casera, y como esposa, a continuación, a fin de compartir techo e intimidades con la hija de ésta, una chiquilla de 12 años que responde al nombre de Lolita. La muerte de Charlotte, atropellada por un coche a las pocas horas de descubrir el diario (y, en consecuencia, los perversos intereses) de su marido, dejara vía libre a Humbert para disfrutar de la compañía de su hijastra.




Reseña: “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita."


Si exceptuamos las famosas aventuras del hidalgo manchego, podríamos afirmar que nos encontramos ante uno de los principios más conocidos de la literatura contemporánea. En apenas dos párrafos, Vladimir Nabokov condensa la obsesión del doctor Humbert hacia su ninfula, Lolita.


A pesar de catalogarse como novela pornográfica, la historia posee un interesante y complejo trasfondo psicológico que comienza con el frustrado amor adolescente de su protagonist con Annabel. La imposibilidad de consumarlo físicamente y la posterior muerte de la joven son la causa de su irremediable atracción hacia las niñas preadolescentes, con objeto de satisfacer esta fantasía. Es más, observé el lector como confluyen ambas para convertirse en una única figura de deseo ante sus ojos:


"Hay dos clases de memoria visual: con una, recreamos diestramente una imagen en el laboratorio de nuestra mente con los ojos abiertos (y así veo a Annabel, en términos generales tales como «piel color de miel», «brazos delgados», «pelo castaño y corto», «pestañas largas», «boca grande, brillante»); con la otra, evocamos instantáneamente con los ojos cerrados, en la oscura intimidad de los párpados, el objetivo, réplica absolutamente óptica de un rostro amado, un diminuto espectro de colores naturales (y así veo a Lolita)."


Sin embargo, incluso el propio Humbert desaprueba su comportamiento y, para justificarse, tiende a describirse como una víctima de la provocación de las ninfulas. ¿Y qué (o quiénes) son las ninfulas?

"Entre los límites temporales de los nueve y catorce años surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana sino de ninfas (o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a estas criaturas escogidas.''

El prematuro desarrollo de estas muchachas, y no nos referimos a aspectos tan evidentes como pechos incipientes o la insinuante curva de sus caderas, sino algo más sutil y relacionado con la actitud que exhiben durante esta etapa, representa la condena para los actores que intervienen en esta farsa disfrazado de romance o amor incomprendido ante los ojos de una sociedad excesivamente puritana e hipócrita culturalmente.


Adviértase las menciones que realiza Humbert de diferentes civilizaciones y que permiten al autor realizar un interesante contraste para reflejar la mezquindad del pensamiento occidental, pues Lolita es una crítica sátira del estilo de vida basado en las apariencias, en la cultura kleenex de usar y tirar.

Una metáfora que ilustra este concepto, y que se encuentra muy relacionado con el argumento de la novela, serían las muñecas exhibidas como pequeños tesoros en el escaparate de cualquier juguetería. La incapacidad de conseguirlas en un principio, como cuando nuestros padres nos las negaban, incrementaba el deseo de conseguirlas. Una vez que son de nuestra posesión, tras muchos esfuerzos y sacrificios para conseguirlas, disfrutamos al máximo con todos los placeres que nos reporta la novedad. Transcurrido un tiempo no demasiado extenso, nos cansamos de ella, la apartamos en un rincón lo bastante alejado para que su presencia no nos resulte molesta, pero tampoco para que pudiera sentirse abandonada ni ignorada por completo. Y, cuando conseguimos encontrarle una sustituta mejor, la reemplazamos sin contemplaciones.

Lolita es una muchacha que renuncia a la inocencia, deja de ser niña precipitadamente para convertirse en lo que ella considera que debería ser una mujer, a fin de obtener los privilegios reservados solo a los adultos.


De hecho, resulta muy interesante el personaje de Charlotte Haze, quien percibe a su propia hija como un rival para conquistar el corazón de Humbert. Es significativo como, a pesar de tu temprana edad, Dolores es consciente de su potencial como mujer y de la atracción (y el control) que puede llegar a ejercer sobre algunos hombres en su propio beneficia, con la ventaja de su juventud. Por tanto, cabe preguntarse si Lolita actúa siguiendo el ejemplo de su progenitora o, por el contrario, desde el principio es consciente de las consecuencias de un comportamiento más que reprochable.

Algunos pueden considerar que Charlotte Haze actúa en base a un comportamiento egoísta, cuya única finalidad es ascender dentro de la reducida élite de su comunidad, siendo su hija uno de los obstáculos que le impide alcanzar este propósito. Si analizamos con detenimiento algunos fragmentos del fugaz matrimonio, es cómico comprobar como Humbert se convierte en un hombre objeto tras el compromiso, exhibido con orgullo ante sus conocidos, obligado a integrarse dentro de un grupo  con más carencias que virtudes. Por otro lado, las remodelaciones en el hogar familiar o la necesidad de sustituir a su actual asistenta muestran su ferviente necesidad por cambiar, pero solo desde un punto de vista externo, pues la estructura de la persona, los cimientos que la definen permanecen inalterables, cuando son realmente los que deberían restaurarse para apreciar resultados significativos. Es decir, se encuentra tan centrada en las apariencias que es incapaz de apreciar el alcance del daño hasta que resulta demasiado tarde para arreglarlo.


Con todo, Vladimir Nabokov  prescinde de este interesante triángulo amoroso con demasiada rapidez y, durante gran parte del mismo, destaca por la ausencia de Lolita. Es cierto que la historia es la tormentosa relación entre Humbert y su ahijada, pero hubiese resultado atractivo enfrentar a estos tres personajes y sus intereses algo más que unos breves capítulos, insuficientes para profundizar en toda la psique de la madre,  reducida a una mera secundaria sin repercusión en la trama posterior.

Por otro, no podemos negar que la gran protagonista es Lolita, aun cuando la historia es narrada por Humbert. La idiosincrasia de este personaje sitúa al lector en una inflexión, pues siendo testigo de los abusos, siente empatía por Humbert. Todo resulta mucho más complejo de lo que a simple vista pueda aparentar y, aunque nos resulte repulsivo en algunos aspectos, como la anécdota de los somníferos, la propia Lolita genera antipatía ante su comportamiento promiscuo y caprichoso. En cierto modo, Lolita nunca llega a crecer, pues siempre acaba por mostrar una conducta demasiado infantil y, a pesar de los cambios que experimenta su cuerpo, estos no son más que el reflejo de la degradación y corrupción de su espíritu, tal y como ocurre en El retrato de Dorian Gray (Oscard Wilde).


De hecho, cuando concluye la lectura de Lolita, esta ambigüedad no ha desaparecido, sino que se ha incrementado durante todo el relato. El lector es incapaz de realizar un juicio objetivo sobre los acontecimientos sin verse influenciado por las circunstancias descritas. Pedirle que se posicione a favor o en contra de sus personajes le resulta una ardua tarea de difícil cumplimiento, pues todas sus convicciones previas han sido objeto de una profunda revisión que le lleva a replantearse una opinión que consideraba sólida e inalterable.

Y si el argumento de la novela resulta fascinante, la forma de narrarlo es igual de atractivo. Vladimir Nakobov emplea una prosa soberbia, caracterizada por su capacidad para embellecer incluso aquellos fragmentos que hubiesen podido provocar el rechazo del lector, como Anthony Burgess en La naranja mecánica. Sin embargo, la ironía del autor se pierde en la traducción al castellano, e incluso leyéndolo en la versión original, resulta complicado captar el sarcasmo de algunos comentarios. Por desgracia, esta dificultad para captar los detalles más sutiles de la narración se incrementarán ante el progresivo empobrecimiento cultural de los lectores.

¿Qué nos has hecho Lolita? Pequeña ninfula, sinónimo de tentación, nuestra particular Eva fuera del paraíso, nuestra condena. En palabras del propio Humbert: "Yo me empecinaba en mi paraíso escogido: Un paraíso cuyos cielos tenían el color de las llamas infernales, pero con todo un paraíso". Vladimir Nakobov narra con una maestría incomparable la turbulenta relación de estos dos amantes, una insana obsesión con trágicas consecuencias para sus protagonistas que solo puede terminar de una forma…

VALORACIÓN: 9,5/10

LO MEJOR: Salvo algunos aspectos, absolutamente todo.

LO PEOR: El escaso desarrollo del persona de Charlotte Haze. La traducción al español impide apreciar la sutil sátira de Nakobov.

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Sobre el autor: Nacido en el seno de una acaudalada y aristocrática familia de San Petesburgo en 1899, aprendió francés e inglés de niño. En 1919, iniciada la revolución bolchevique, marchó al Reino Unido, estudiando Filología Eslava y Románica en el Trinity College de la Universidad de Cambridge. Tres años más tarde, marchó a Berlín viviendo dentro de la comunidad rusa en el exilio, y comenzando a escribir poesía. En 1937 viajó a Francia, asentándose más tarde en París. En 1940, por la presión nazi, emigró con su familia a Estados Unidos, trabajando en el museo Americano de Historia Natural, compaginando el trabajo con el de profesor de Literatura Comparada en el Wellesley College, donde años después sería profesor de ruso. En 1945 adquirió la nacionalidad americana, y en 1948 fue profesor de ruso en la Universidad de Cornell. El éxito de Lolita y de obras posteriores como Pálido fuego y Ada o el ardor le permitiría asentarse definitivamente en Suiza, donde falleció el 2 de julio de 1977.





La factoría de Ideas sigue apostando por el Bolsillo


Si no sabes qué regalar estas Navidades, La factoría de Ideas te ayuda con la incorporación de dos de sus novelas más importante comercializada por DeBolsillo.

En primer lugar, Elegida (P. C. y Kristin Cast), la tercera entrega de la exitosa saga La casa de la noche, donde se entrecruzan el romance, el misterio y la traición que ofrece una nueva visión  del mito vampírico; y Memorias de hielo (Steven Erikson), tercera entrega de la saga Malaz que ha marcado un hito dentro de la literatura de fantasía de alto nivel.


 ELEGIDA

Sinopsis: Aquellos que parecían ser amigos de la vampira iniciada Zoey Redbird resultan ser enemigos. Y, por extraño que parezca, los enemigos acérrimos se transforman en inesperados aliados. Su mejor amiga, Stevie Rae, es una no muerta que lucha por aferrarse a su humanidad. Zoey no tiene ni idea de cómo ayudarla, pero sí sabe que todo lo que descubran juntas debe permanecer en secreto, porque las paredes de la escuela parecen tener oídos. Además, Zoey tiene que aclarar sus sentimientos, porque casi sin darse cuenta ya tiene tres novios... Pero entonces comienzan a aparecer vampiros muertos. Verdaderamente muertos. Y mientras ella y sus amigos desvelan el misterio, las cosas en la Casa de la Noche se ponen realmente feas…

«Madre e hija han mezclado en una coctelera los vampiros de Crepúsculo con la escuela especial de Harry Potter. [...] No faltan aventuras, amores juveniles y amistad a raudales, ingredientes básicos para el éxito.» 
40 Principales          

«En esta tercera entrega de La Casa de la Noche volveremos a encontrarnos con nuestros personajes favoritos, hechizos variados, mucha acción y un final de película de suspense que dejará a los lectores clamando por el próximo libro.» 
Voya          

«Si has terminado Harry Potter y no sabes qué leer después añade esta serie a tu lista. Saboreé cada página mientras la vida de Zoey se desarrollaba ante mí con todos los problemas de los años adolescentes magnificados por sus dones.» 
Library Journal          

«Si desde que te leíste Crepúsculo te mueres por saber más de los vampiros, esta debería ser la siguiente novela en tu mesilla de noche.» 
Bravo          

 Primer capítulo disponible en PDF.


Sobre las autoras: Phyllis Christine Casta es una autora americana de libros de romance-fantasía, conocida por la serie La casa de la Noche, escrita junto a su hija, Kristin Cast.

Nacida en Watseka (Illiniois), P. C. Cast vive en Tulsa, donde impartió clases de inglés en escuelas de grado superior, y donde su hija estudia en la Universidad de Tulsa. P. C. Cast se dio a conocer con la serie de libros Partholon. Su primer volumen, La Diosa del Mar, gue publicado originalmente en 2001 y ganó el Primsma, el Holt Medallion y los Premios corona de Laurel.

En 2005, ella y su hija comenzaron a co-escribir la serie La casa de la Noche, a raíz de la popularidad de la temática de vampiros liderado por Crepúsculo (Stephenie Meyer).


MEMORIAS DE HIELO

Sinopsis: Una fuerza aterradora ha surgido del continente asolado de Genabackis. Como una marea de sangre corrompida, el Dominio Painita se extiende por el continente como lava hirviente que consume a todos los que no escuchan la palabra de su profeta, el Vidente Painita. En su camino se interpone una alianza incómoda: la de la hueste de Dujek Unbrazo y los veteranos Abrasapuentes de Whiskeyjack con sus antiguos adversarios, el caudillo Caladan Brood, Anomander Rake y sus tiste andii. Superados en número y desconfiando de todo y de todos, deben hacer llegar el mensaje a cualquier posible aliado, incluyendo las Espadas Grises, una hermandad mercenaria que ha jurado defender a toda costa la ciudad sitiada de Capustan.

«Canción de hielo y fuego y Malaz: El libro de los caídos son las sagas más importantes de este nuevo fenómeno, y son mucho más satisfactorias que la fantasía que nació al amparo de Tolkien.» 
The New York Times          

«Los incondicionales de la fantasía no deben perderse las dos series del momento: Malaz: El libro de los caídos, de Steven Erikson y Crónica del asesino de reyes de Patrick Rothfuss.» 
Locus          

«La saga de Malaz: El libro de los caídos será una obra de referencia de la fantasía de calidad publicada en castellano junto a series como La Rueda del Tiempo, Canción de Hielo y Fuego o la saga de Geralt de Rivia 
Los Espejos de la Rueda          

«Nos encontramos con una serie épica que sienta las bases de un mundo mágico que ha logrado hacer competencia a los universos creados por George R. R. Martin en su obra maestra Canción de hielo y fuego 
Gazteok          

Primer capítulo disponible en PDF.


Sobre el autor: Nació en Toronto, en 1959. Estudió Antropología y Arqueología antes de matricularse en una escuela de escritura.

Desde que empezara a escribir en 1993, ha firmado algunas novelas con su nombre, Steven Lundin, pero ha conocido el éxito bajo su seudónimo, gracias a la saga de fantasía Malaz: El libro de los caídos, calificada como la obra de fantasía más importante desde Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. El mundo de Malaz surgió de las mentes de Steven Erikson e Ian Cameron Esslemont (autor de la serie Malaz: el Imperio) para que fuera un guión cinematográfico. Ante la imposibilidad de llevar a cabo el proyecto, Erikson en solitario lo convirtió en la primera historia de la saga: Los jardines de la luna, y obtuvo un rotundo éxito. 

Doble Lectura se presenta a los Premios Libros y Literatura 2012



A pesar de la juventud de Doble Lectura, vuestro apoyo durante este tiempo me ha animado a presentarme a los Premios Libros y Literatura 2012.

Resulta difícil elegir entre todas mis reseñas, pues me siento muy orgullosa de todas y cada una de ellas. Sin embargo, es uno de los requisitos del concurso y, tras mucho leer, comparar y evaluar, la seleccionada ha sido: American Psycho (Bret Easton Ellis)

Al igual que he hecho en anteriores ocasiones, os ánimo a participar para demostrar, junto a la página Libros y Literatura, vuestra pasión por las buenas historias. Solo tenéis que tener  un blog literario y elegir la reseña de una novela que hayas publicado en tu espacio a lo largo de este año o una inédita. 
Para la mejor elección de los ganadores, el equipo de Librosyliteratura.es establece dos sistemas de votación. Dos de los premiados serán elegidos por un jurado cerrado compuesto por:
  • Los miembros del equipo de Librosyliteratura.es
  • Los representantes de las editoriales Planeta e Impedimenta: Maria Guitart y Pilar Adón, respectivamente.
  • Los escritores Care Santos, Rosa Montero, Juan Gómez Jurado, Antonia J. Corrales y Félix J. Palma.
  • La blogger Mertxe Costas, de Bitácora de mis lecturas.

Los otros dos ganadores serán escogidos por el público a través de la aplicación del concurso en Facebook.

No lo sigas pensando, tu opinión tiene premio.


Para Alejandro Castroguer (La casa deshabitada) y Vanessa Benítez Jaime (Más allá del muro de los muertos)

Sinopsis: La naranja mecánica cuenta la historia del nadsat-adolescente Alex y sus tres drugos-amigos en un mundo de crueldad y destrucción. Alex tiene los principales atributos humanos: amor a la agresión, amor al lenguaje, amor a la belleza. Pero es joven y no ha entendido aún la verdadera importancia de la libertad, la que disfruta de un modo violento. En cierto sentido vive en el edén, y sólo cuando cae (como en verdad le ocurre, desde una ventana) parece capaz de llegar a transformarse en un verdadero ser humano.







Reseña: Quizás la primera pregunta que os surge cuando escucháis hablar de La naranja mecánica es el origen, así como el significado de tan peculiar título. El surrealismo que evocaba la imagen de esta fruta biónica proviene de una expresión popular cockeny: “As queer as a clockwork orange” (Tan raro como una naranja mecánica), que Anthony Burgess interpretó como la capacidad del ser humano para subvertir la naturaleza hasta el punto de convertirla en un producto artificial a través de su influencia sobre ella. Siendo todavía más exactos, diversos acontecimientos en la vida del autor influyeron en la elección del título y el argumento de su gran obra.



 



En primer lugar, él mismo fue una víctima de la terrible violencia que describía en sus páginas. A finales de la Segunda Guerra Mundial, cuatro soldados estadounidenses violaron a su esposa, que estaba embarazada, siendo testigo de lo ocurrido sin poder intervenir para evitarlo. A consecuencia de aquella horrible agresión, ella perdió el bebé, mientras que él decidió emplear aquella horrible experiencia, recreando con precisión todos los detalles en uno de las escenas más brutales de la novela. De hecho, durante la adaptación de La naranja mecánica, Kubrick se obsesionó con reflejarla a la perfección, hasta el punto de obligar a sus actores a repetirla más de un centenar de veces.
 



A pesar de esta experiencia, Burgess era contrario a los métodos de condicionamiento conductual que se proponían desde el gobierno para combatir los inaceptables índices de criminalidad. La posibilidad de privar a la persona de la capacidad de elección lo horrorizaba y rechazaba el uso de las terapias de aversión, que consiste en exponer al paciente a un estímulo al mismo tiempo que se le hace experimentar una sensación desagradable. Con ello se intenta condicionar al paciente para asociar el estímulo con la sensación desagradable y así terminar con un comportamiento indeseado.

En su opinión, la sociedad nunca debía ejercer su influencia sobre el individuo, pues es el libre albedrío lo que evitaba que nos convirtiésemos en seres autómatas, en naranjas mecánicas producidas en serie, sin distinción por la acción del gobierno en cada uno de nosotros. Es decir, “un hermoso organismo con color y zumo”, pero sin una gota de voluntad. Es más, el propio Burgess aseguró: “Mejor ser malvado por decisión propia que bueno por lavado del cerebro”.


 

Un pensamiento reflejado en el capellán de la prisión y sintetizado en la siguiente frase:


“Dios prefiere al hombre que elige hacer el mal, antes que al hombre que es obligado a hacer el bien.”

Sin embargo, la supresión del capítulo 21 en la edición original estadounidense, provocó la pérdida del mensaje que la novela pretendía transmitir a sus lectores y que muchos clasifican como una oda al libre albedrío. A pesar que de que muchos consideran que La naranja mecánica fomenta la violencia, en especial entre los más jóvenes, recreándose en exceso en sus detalles más morbosos, nada fue escogido al azar, incluido la forma de contarla.

Anthony Burgess concibió la historia en tres partes, con siete capítulos cada una. De este modo, el capítulo final coincidiría con la edad adulta legal en Estados Unidos. Es decir, la pretensión del autor era mostrar la evolución moral de Alex, quien experimenta una transición hacia la madurez alcanzada la mayoría de edad, obligándole a replanteársele si es el estilo de vida que desea continuar o, por el contrario, tiene otras aspiraciones.


“No tiene demasiado sentido escribir una novela a menos que pueda mostrarse la posibilidad de transformación moral de los personajes”, declaró Burgess. De hecho, adviértase las contradicciones presentes en la personalidad de Alex.






Por un lado, es un joven sádico que tiende a emplear la violencia como diversión, sin detenerse a considerar las consecuencias de sus actos más allá del castigo legal. Por otro, demuestra una inteligencia atípica entre los jóvenes de su edad, que tiende a expresarse, principalmente, a través de sus gustos musicales. Cabe destacar el fragmento de la tienda de música, antes y después de abandonar la cárcel, donde esta diferencia entre el protagonista y otros adolescentes resulta mucho más perceptible. O cuando es sometido al proceso experimental y se percata de la música ambiente que utilizan para acompañar el proceso: “¡No pueden hacerle eso al gran Ludwig Van! ¡Él sólo hizo música!”.


Sin embargo, el detalle más significativo de la novela es el nadsat, una versión dulcificada del ruso en inglés. Este argot juvenil hace más soportable las escenas de mayor violencia, crea un distanciamiento respecto a la que se está describiendo y, al mismo tiempo genera un universo propio a través del lenguaje que supone una auténtica aventura lingüística para el lector. La intención de Burgess era conseguir su implicación en los acontecimientos narrados sin provocarle rechazo, de manera que cada persona pueda extraer sus propias conclusiones a partir de una misma historia, pues la ambigüedad es un rasgo presente durante toda la novela como señalamos anteriormente. Fíjese el lector en la siguiente frase de Alex antes de ser sometido al proceso experimental: “El mundo no puede estar lleno de gente como yo”.



 



Es más, cuando el personaje del escritor tiene la oportunidad de vengarse de Alex por el crimen cometido contra su persona y su desaparecida esposa, es la expresión del deseo reprimido del propio Burgess para ejercer su venganza. Por tanto, podría decirse que odia y, al mismo tiempo, admira al personaje de Alex por la libertad de sus elecciones.

En conclusión, aunque la manzana representa el conocimiento y, de forma simultánea, la condena de nuestra elección; La naranja mecánica ejemplifica la libertad que todo individuo debe poseer para tomar sus propias decisiones, con independencia de las consecuencias que puedan derivarse de la misma. Anthony Burgess estableció un paradigma literario, destacable tanto en la forma como en el fondo, que provoca reacciones adversas en su lectura, aunque todos coinciden con Alex ante la pregunta que sugiere sus páginas:

“Yo, yo, yo. ¿Qué hay de mí? ¿Dónde entro en todo esto? ¿Soy un animal, o un perro? [...] ¿No soy más que una naranja mecánica?”




 VALORACIÓN: 7/10

LO MEJOR: La naranja mecánica. La interesante estructuración y el atípico estilo narrativo. La doble interpretación de muchos fragmentos, fomentando la participación del lector.

LO PEOR: Una moraleja fácil. El escaso desarrollo de los personajes, excepto Alex. La lectura resulta tediosa durante el primer tercio de la novela hasta acostumbrarse al nadsat. El capítulo 21.

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Sobre el autor: Escritor, dramaturgo y músico inglés, Anthony Burgess es conocido principalmente por su novela La naranja mecánica (1962), obra que fue llevada al cine por Stanley Kubrick.

Burgess trabajó durante varios años en el sudeste asiático como profesor en la Royal Army, hasta que le fue detectada una enfermedad mortal. Decidido a que su obra literaria pudiera mantener a su mujer tras su muerte, Burgess dedicó cinco años a escribir de manera frenética. Sin embargo, el pronóstico no resultó mortal y Burgess escribió durante casi cuarenta años más.

La naranja mecánica obtuvo gran éxito tras la película de Kubrick, aunque su violencia y brutalidad -basadas en un hecho real de la vida de Burgess, generaron cierta polémica. Su uso de un lenguaje inventado para gran parte de la obra muestra la enorme capacidad del escritor para los idiomas, ya que hablaba malayo, japonés, alemán, italiano, entre otros.

Burgess escribió además numerosas críticas y ensayos literarios, compuso varias obras y piezas musicales y escribió obras de teatro.