Crítica de La quinta mujer (Henning Mankell)

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Sinopsis: La placidez habitual de la ciudad sueca de Ystad se ve rota cuando, con cierto intervalo de tiempo, tres hombres aparecen salvajemente asesinados. Las víctimas levaban una vida sosegada y tranquila, dedicadas a la ornitología, el cultivo de orquídeas y la poesía, lo cual hace aún más incomprensible el casi insoportable sadismo de que han sido objeto. Durante la investigación del caso, el inspector de policía Kurt Wallander descubre que no sólo debe enfrentarse a un asesino de una temible inteligencia, que sin duda rivaliza con la suya, sino que éste parece guiarse por un sanguinario y turbio deseo de venganza.


Reseña: Si bien relacionamos la novela negra europea con autores como Strieg Larsson (la saga Millenium), Tana French («El silencio del bosque» y «En piel ajena»), Äsa Larsson («Aurora Boreal») o Camilla Läckberg (la saga de Patrik Herdström y Erica Flack), poco lectores reconocen el nombre de Henning Mankell, y muchos menos los títulos de los once volúmenes que componen la saga protagonizada por su personaje más reconocido, Kurt Wallander.
En 1991 fue publicado el primer libro de la larga serie, «Asesinos sin rostro», con una gran acogida de crítica y público por aquellas fechas. De hecho, tuvo su adaptación cinematográfica y, posteriormente, su propia serie de televisión, al que igual que la saga Millenium recientemente. Por tanto, bien podría decirse que Henning Mankell estableció el precedente para los escritores anteriormente mencionados y sus obras.

No obstante, aunque no discuto la maestría del escritor nórdico, su lectura resultada limitada, pues tiende a reflejar en exceso la mentalidad sueca, especialmente en «La quinta mujer». De ahí que el comportamiento de sus personajes pueda resultarnos incoherente con la realidad que describe, y más si lo comparamos con el carácter y la forma de actuar plasmada en las novelas anglosajonas y estadounidenses, mucho más activas y basadas en la intuición.
No estoy acusando de un exceso de dogmatismo a unos ni una falta de racionalidad a otros, sino manifestar la incapacidad adaptativa de los relatos que permitirían ser disfrutados fuera de sus fronteras, sin establecer distinciones culturales que derivan en estereotipos.
Por subsiguiente, la narración de los acontecimientos resulta lineal y excesivamente pausada, El ritmo de la novela conlleva que la atención disminuye a medida que el relato avanza. Algo peculiar, cuando siempre sucede lo contrario en cualquier novela sobre asesinatos en serie.
Cuanto más desarrolla está la historia, mayor es la tensión acumulada por el lector y su ansiedad por concluirla para descubrir al asesino. En este caso el efecto es inverso. Los capítulos se sobrevienen, pero la sensación de encontrarse en el inicio persiste durante la mayor parte del relato. Quizás sea consecuencia de la decisión de su autor, quien rompe con el concepto clásico de los asesinos en serie, evitando establecer cualquier conexión entre las víctimas hasta el final de la novela. Una elección poco acertada debido a  la forma de narrarlo. Al contrario que Agatha Cristhie, quien siempre supo sorprender al lector con sus giros narrativos e inesperados finales, Henning Mankell adolece por la falta de una estructura sólida que sustente su historia.

En el mismo sentido, tampoco contribuyen sus personajes, en especial su protagonista. Kurt Wallander pasa a convertirse en una víctima de la soledad, la soledad autoimpuesta y una profesión que sustituye una ausente vida personal, sin que nadie lo rescate a él de su propia condena. A pesar de que los cambios se suceden en su entorno, los rechaza e intenta huir de ellos como un animal acorralado por el progreso, bien por el orgullo de todo perro viejo que se niega a aprender nuevos trucos o por la vergüenza de manifestar su propia ignorancia ante la vida. Cuando por todos es sabido que la supervivencia solo puede garantizarse mediante la adaptación a las circunstancias, y ninguna de las personas que intervienen en este libro, incluido el propio autor, parecen reconocer esta máxima. Quizás se limiten a reflejar la necesidad imperiosa de Mankell por conservar inalterable la esencia de sus relatos, consiguiendo un efecto adverso sobre sus lectores. Todo escritor debe ser consciente de que los lectores evolucionan y, por ende, también él debe hacerlo, aunque sea contra su voluntad. Triunfar una vez no significa hacerlo siempre.

El resultado de esta manifiesta intolerancia es una historia tosca en su tratamiento y aburrida en su lectura, completamente prescindible de la saga Wallander y un ejemplo perfecto de lo que no debe hacerse bajo la etiqueta de novela negra. En este caso, la justicia reside en el criminal y no en el policía que lo detiene.
LO MEJOR: Las reflexiones de Kurt Wallander. El autor sabe describir el envejecimiento de su personaje. El retrato de la sociedad sueca.
LO PEOR: Un ritmo narrativo casi inexistente. La excesiva corrección de sus personajes. La relación entre las víctimas resulta forzosa al desvelarse casi en la conclusión de la novela. Algunos aspectos culturales resultan incoherentes en comparación con los nuestros, es decir, no se ha sabido adaptar el relato fuera de sus fronteras. Una de las peores entregas de la saga Wallander.


Sobre el autor: Nació el 3 de febrero de 1948 en Estocolmo, Suecia, y se crió en las ciudades suecas de Sveg y Borås. Aunque comenzó como dramaturgo (con veinte años ya era autor y ayudante de dirección para el teatro Riks de Estocolmo), ha escrito numerosas novelas de corte tanto juvenil como adulto, y es conocido sobre todo por la serie de libros centrados en el personaje del detective Kurt Wallander, que han sido traducidos a varios idiomas y llevados a televisión. En 2001 fundó, junto con el antiguo editor de Ordfront y de Norstedts, Dan Israel, su propio sello editorial, Leopard.

Ha residido durante muchos años compartiendo su hogar sueco con Mozambique, donde dirige el Teatro Avenida de Maputo. Su novela La falsa pista obtuvo el premio británico de novela negra Macallan Gold Dagger en el 2000. Sus obras destacan dentro del género de intriga ya que parecen ir más allá de lo meramente policíaco para expresar mensajes sociales: el paro, la inmigración y la inseguridad ciudadana suelen estar presentes en sus novelas. Está casado con Eva Bergman, hija del conocido cineasta Ingmar Bergman.


11 comentarios:

  1. Vaya, qué lástima, al empezar a leer la reseña me estaba viendo dispuesta a conocer este autor, peor me tira para atrás que al final, y tratándose de una novela negra resulte ¡aburrida! por ahora lo dejo pasar. Besitos

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    1. Este libro en concreto no lo merecen, pero si algunos que lo preceden. Si quieres disfrutar de su autor, hazlo desde el principio con Asesinos sin rostro y las dos posteriores. Luego, según mi percepción, sus historias empiezan a decaer. En cualquier caso, sigo recomendando de forma encarecida a Tana Frencha, la nueva reina de la novela negra europea, si quieres una historia profunda y llena de matices que enriquecen la trama. No te decepcionará.

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  2. No soy una entusiasta de la novela negra, pero sí que he leído algún título bueno. Por el momento, creo que dejaré apuntado este libro en mi lista por si algún día me da por comprarlo.
    Besos de dragón :P

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    1. Buenos días días dragón,

      Me ecantaría que compartieras los títulos que, en tu opinión y por experiencia, merecen ser leídos. Siempre estoy dispuesta a darle oportunidades a nuevos escritores y segundas a las consolidades, aunque me hayan decepcionado en ocasiones. Un saludo.

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  3. Recién termino de leer La Quinta Mujer de Mankell y en realidad me atrapo ese libro desde el principio al fin, por ende no comparto la crítica inicial de este blog. Recomiendo ampliamente su lectura así como otros que no son de la serie policíaca, como El Chino o Un Ángel Impuro, todos excelentes y con una trama, repito, que te atrapan desde el principio!



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    1. Buenas tardes Isaloren,

      Reconozco haber sido innecesariamente injusta con Mankell, pero sigo considerando "La quinta mujer" una novela simple en comparación al resto de la saga Wallander, en especial después de haber leído las magnificas "Asesinos sin rostro", "Los perros de Riga" o "La leona blanca". Considerando el reciente fallecimiento del autor sería un adecuado tributo volver a leerlas, incluyendo algunos de los títulos independientes que has mencionado, pues resulta sorprendente el desconocimiento general sobre Mankell y su extensa bibliografía considerando el actual éxito de la novela negra europea cuando siempre fue uno de los pioneros del género. Precisamente, quisiera agradecer tu comentario por contribuir a la promoción de tu obra, prometiéndote revisar esta crítica. ;)

      Muchas gracias por tu comentario y espero que vuelvas a participar en futuras -o anteriores- autopsias literarias.

      Un abrazo

      María del Carmen Horcas (La diseccionadora de libros)

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  4. Buenas, no estoy de acuerdo con la crítica que haces a Mankell. La novela me pareció envolvente, y a medida que se va avanzando el interés va creciendo. La saga de Wallander me parece magnífica, no a la altura de Maigret de Simenon o Sherlock, pero sin duda muy interesante. Yo recomiendo los libros de Mankell si eres lector de novela negra que trata la rutina del trabajo policial, la paciencia por ver cómo va avanzando poco a poco la investigación. En cuanto a "La quinta mujer", 7,5/10

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    1. Buenas tardes Holly,

      Reconozco que tienes razón y necesito reescribir la mayoría de mis críticas, pues acusan de mi falta de madurez e inexperiencia como crítica literaria, en especial cuando Mankell representa el precedente en el que se inspiran la mayoría de los autores nórdicos que encontramos en las librerías. De hecho, quisiera aprovechar el presente mensaje para disculparme ante todos los lectores, prometiendo redimirme por mis carencias anteriores retomando mi proyecto de escribir sobre toda la saga protagonizada por Kurt Wallander con objeto rendir tributo al recientemente fallecido escritor sueco, tan infravalorado en nuestro país frente a sus homólogos contemporáneos como Stieg Larsson o Läckberg.

      Muchas gracias por tu comentario y espero que vuelvas a participar en futuras -o anteriores- críticas literarias.

      Un cordial saludo

      María del Carmen Horcas (La diseccionadora de libros)

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