Los recortes presupuestarios en cultura y sanidad también han afectado notablemente a las infraestructuras del Depósito que, incapaz de asumir los costes derivados de la instalación de un sistema de aire acondicionado, estoy en la obligación de clausurar temporalmente las puertas de La diseccionadora de libros hasta que las temperaturas desciendan hasta límites aceptables para desarrollar correctamente mis autopsias literarias. Además, tampoco es que rechace la posibilidad de concederme unas merecidas vacaciones hasta septiembre. 

Al igual que años anteriores, aprovechare estos meses para disfrutar con la prosa de mis autores favoritos como Henning Mankell (Asesinos sin rostro), Haruki Murakami (El elefante desaparece), Almudena Grandes (Los besos en el pan) o Don Delillo (Submundo). O la posibilidad de descubrir nuevos autores que merezcan ser diseccionados como el director canadiense, David Cronenberg (Consumidos); la última ganadora del Nobel de Literatura, Svtlana Alexiévich (Voces de Chérnobil); o los últimos rostros del denominado subgénero domestic noir, Paula Hwakins (La chica del tren) y Fiona Barton (La viuda). 

De igual forma, no debemos olvidar la expresión mens sans in corpore sano, así que este verano quiero seguir entrenando junto a mis compañeros de crossfit, teniendo las competiciones que empiezan en octubre como próximo objetivo. 

Si bien procuraré teneros informados de la actualidad literaria, me despido de vosotros hasta septiembre deseándoos un verano repleto de buenas lecturas. Recordad que si no podéis viajar, un libro es siempre el mejor destino. 

Un abrazo 

María del Carmen Horcas (La diseccionadora de libros)
Sinopsis: En una calurosa mañana de verano en la isla de Sandhamn, un turista que está paseando con su perro por la playa descubre el cuerpo sin vida de un hombre. Una semana después aparece una segunda víctima, esta vez una mujer. 

Thomas Andreasson, de la comisaría de Nacka, un suburbio de Estocolmo, debe encargarse del caso. Thomas, que aún está afectado por la muerte de su hija y su posterior divorcio, se reencuentra por casualidad con su mejor amiga de la infancia, Nora Linde. Esta abogada especializada en derecho financiero también tiene sus propios problemas personales, ya que su relación con Henrik, que dedica más tiempo a su trabajo y a su barco de vela que a su familia, es complicada. 

Crítica: La turística isla de Sandham se ha convertido en uno de los destinos preferidos por la población sueca para disfrutar durante sus vacaciones estivales con los múltiples atractivos que ofrece esta pequeña localidad del archipiélago. Apenas treinta kilómetros separan a la capital de este pueblo marítimo conocido por sus playas, la belleza agreste de su fauna o las apacibles aguas que la circundan. De hecho, la oferta turística se caracteriza por la posibilidad de practicar múltiples deportes acuáticos, así como su intensa vida nocturna y la amplia oferta gastronómica. Sin embargo, la apacible vida en esta idílica isla es perturbada por la aparición de un cadáver en sus playas de arena blanca. A partir de ese momento, y tras el descubrimiento de un segundo cuerpo, los habitantes empiezan a contemplar el mar con miedo, porque la aparente tranquilidad de sus aguas esconde peligros hasta ahora desconocidos. 

«En aguas tranquilas», la primera novela de la saga protagonizada por Thomas Andreasson y Nora Linde, es el nuevo fenómeno editorial de la novela negra sueca. A igual que sus homólogas, la escritora Viveca Sten analiza la disyuntiva que representa la irrupción de la violencia y la sensación de inseguridad en la vida cotidiana de los habitantes de una pequeña –y aparentemente pacífica- población a través de un thriller solvente y reflexivo sobre la corrupción de la sociedad sueca. 

Un planteamiento que recuerda notablemente al estilo de Camilla Läckberg, en especial por la elección de un escenario conocido y familiar, permitiéndole implicarse de una forma personal en el argumento de la novela. Si Läckberg convertía su lugar de nacimiento, la ciudad de Fjällbacka y alrededores, en la principal escena del crimen; Sten opta por la turística isla de Sandham en la que transcurrió la mayoría de su infancia y que ahora protege de la especulación inmobiliaria con objeto de proteger su ecosistema, así como la arquitectura romántica tradicional de sus edificios. 

Precisamente, ambas escritoras pretenden evidenciar la preocupante situación de su país a través de sus novelas, siempre partiendo de pequeños núcleos de población que reflejan los problemas generales de Suecia. Es decir, la autora sueca consigue que el lector se sienta identificado –y, a consecuencia, perjudicado- con estos problemas de la sociedad planteándolos en un contexto cercano y familiar para acabar extrapolándolo al conjunto de la población. 

De esta forma, Viveca Sten desarrolla una inflexible crítica contra la corrupción urbanística, el fraude fiscal y la evasión de impuestos, la sobrexplotación de los recuerdos naturales a consecuencia de la masificación turística, los privilegios de la tradicional clase alta sueca y los nuevos ricos, que empiezan a sustituir a la antigua aristocracia del país con su inmenso patrimonio de origen incierto y extravagantes caprichos… 

Si bien, el auténtico atractivo de la novela no reside exclusivamente en la ambientación, sino en la pareja protagonista, el agente de policía Thomas Andreasson y la abogada Nora Linde, en especial, cuando los contrastamos con el anquilosamiento de los personajes secundarios. 

Desde las primeras páginas, Viveca Sten transmite el afecto personal hacia ambos personajes, priorizando sus conflictos domésticos sobre la investigación policial que, durante los últimos años, se ha convertido en una tendencia visible dentro del género negro y policíaco hasta converger en el denominado subgénero domestic noir, con éxitos de tanta relevancia como «Perdida» (Gillian Flynn), «La chica del tren» (Paula Hawkins) o «La viuda» (Fiona Barton). 

Es cierto que la primera novela de Viveca Sten resulta sencilla en comparación. La debutante escritora sueca no confiere de una atmósfera malsana al argumento, tampoco apreciamos una ambigüedad moral en sus personajes, perfectamente catalogables desde la introducción, o la capacidad de perturbar el discernimiento psicológico del lector. «En aguas tranquilas» es una lectura correcta, entretenida e incluso podríamos utilizar el calificativo amable para referirnos a ella. No obstante, carece de originalidad a consecuencias de las semejanzas de estilo con sus predecesoras, resultando predecible en la conclusión de la novela. 

A pesar de ello, Viveca Sten demuestra un notable dominio en el desarrollo de la personalidad correspondiente a Andreasson y Linde. Cabe destacar el menor protagonismo que la autora concede a Thomas en contraposición a Nora, consiguiendo simbolizar el distanciamiento del policía con respecto a su entorno, tanto profesional como personal, desde la pérdida de su hija. Por el contrario, Linde posee una presencia mayor que su amigo, pese a que el argumento de la novela oscila alrededor de los crímenes en Sandham, porque los conflictos de su matrimonio acabarán determinando el tono en las posteriores entregas de la saga. 

Adviértase que, aunque catalogada como una novela negra policíaca, es fácil apreciar múltiples detalles asociados al género chick lit: las dificultades para compatibilizar la vida laboral y la familia, la compleja relación con su familia política, las constantes preocupaciones por la educación de los hijos, la falta de equidad en el matrimonio, entre otros. 

Por consiguiente, los terribles asesinatos en la isla de Shandham y la posterior investigación criminal representan, en realidad, una excusa narrativa que permiten a Viveca Sten describir el drama personal de Thomas y Nora. 

En conclusión, «En aguas tranquilas» es una novela en la que converge el thriller policíaco, la crítica social o el drama doméstico, teniendo como principales atractivos el escenario principal de la acción, la turística isla de Sandham, y la evolución de la pareja protagonista, Thomas Andreasson y Nora Linde. Si bien, los símiles en el estilo narrativo de Viveca Sten con sus predecesoras, destacando a Camilla Läckberg como principal influencia, aquejan la falta de originalidad en el argumento, resultando incluso previsible en su conclusión. A pesar de ello, la debutante escritora sueca ofrece una lectura entretenida y, al mismo tiempo, crítica con la pretensión de que el lector reflexione sobre los acuciantes problemas de la sociedad sueca que se esconden bajo las apacibles aguas de un falso paraíso. 

LO MEJOR: El escenario principal de la novela, la isla de Sandham. La humanidad que transmiten Thomas Andreasson y Nora Linde, así como la evolución de su personalidad durante el desarrollo de la novela. La crítica social inherente en el relato. 

LO PEOR: El anquilosamiento de los personajes secundarios. La falta de originalidad y la previsibilidad del argumento ante las semejanzas de estilo con sus predecesoras, especialmente notable la influencia de la prosa de Camilla Läckberg. Propiamente, la novela no puede considerarse una novela negra, sino un libro en el que apreciamos influencias de múltiples géneros (novela paisajística, social, e incluso chick lit) orientándose hacia un público femenino adulto. 

Sobre la autora: Viveca Sten nació en 1959 en Estocolmo. Es una de las autoras contemporáneas más populares de Suecia. Durante años fue jefa del departamento jurídico de Correos de Suecia, y en 2008 publicó En aguas tranquilas, la primera entrega de la serie negra protagonizada por Thomas Andreasson y Nora Linde. Su debut se convirtió en un gran éxito, tanto en Suecia como en otros países europeos. 

Con esta y las siguientes entregas de las serie, Viveca Sten se ganó a millones de lectores, y desde el año 2011 se dedica solo a la escritura. La autora, que vive con su esposo y sus tres hijos al norte de Estocolmo, pasa largas temporadas en la isla de Sandhamn, donde su familia posee una casa de vacaciones. De hecho su propia historia está ligada a esta isla, donde transcurren sus novelas. Desde el 1917, la familia Sten ha pasado todos sus veranos en la isla de Sandhamn, donde están ambientadas sus novelas. 
Sinopsis: Tal vez las verdaderas experiencias emocionales, las que nunca se olvidan, sean las que se producen en la adolescencia, ese territorio quebradizo en el que uno se asoma por primera vez a la vida adulta. Estaciones de paso recoge cinco historias de adolescentes abocados a vivir circunstancias que les sobrepasan, pero que, sin sospecharlo, acabarán forjándoles como adultos. Son historias de determinación y coraje, de conflicto con el entorno familiar, pero también de amor, de educación sentimental y de formación de la conciencia. Como el muchacho de «Demostración de la existencia de Dios», que mediante el relato ingenuo de un partido de fútbol narra su tragedia. O la joven que en «Tabaco y negro» se siente heredera de un don y de un oficio legendarios. O Carlos, que evoca en «El capitán de la fila india» las vacaciones que vieron nacer su compromiso político. O Maite, que en «Receta de verano» cocina su confusión interior mientras cuida de un padre inválido. O Tomás, que en «Mozart, y Brahms, y Corelli» consigue seducir a una mujer tan bella que era pura música. En Estaciones de paso, Almudena Grandes ofrece una galería inolvidable de jóvenes, aturdidos y desorientados, pero empeñados en salir adelante, magistralmente retratados aquí a partir de pretextos tan dispares como el fútbol, los toros, la política, la cocina o la música... 

Crítica: La adolescencia representa la transición entre la infancia pérdida y la edad adulta. Al igual que el cambio de las estaciones implica una metamorfosis con objeto de sobrevivir ante las nuevas –y adversas- circunstancias del entorno, los jóvenes tienen la obligación de abandonar la edad de la inocencia para aceptar -con resignación- sus nuevas responsabilidades. 

«Estaciones de paso» es una antología compuesta por cinco relatos de adolescentes que describen los sentimientos antagónicos de sus jóvenes protagonistas ante las situaciones vitales que acabarán definiéndolos como adultos cuando todavía no han dejado de ser niños. 

Almudena Grandes describe con gran acierto y sensibilidad la disyuntiva que representa la adolescencia para sus cinco personajes –y, en última instancia, para el propio lector- relatando el permanente conflicto con el entorno familiar, el sentimiento de impotencia –y rechazo- ante los cambios advenidos, el descubrimiento del amor –y el sexo-, la nostalgia por la inocencia pérdida, entre otros. 

«Demostración de la existencia de Dios» es un monólogo interior repleto de rabia e impotencia. La frustración del protagonista ante su reciente doble pérdida acaba degenerando en un violento sentimiento de rechazo contra los aparentes caprichos del destino. Un relato figuradamente ingenuo que, en realidad, pretende ocultar detrás de su lenguaje jactancioso y violento el sentimiento de vulnerabilidad ante el progresivo derrumbamiento de su entorno, consciente de la ironía de la vida. De ahí, el desesperado conato de devolver la normalidad a su vida a través la fe ciega en su equipo de fútbol. 

«Tabaco y negro» es una inteligente reflexión crítica repleta de humor negro e ironía sobre la excesiva importancia que concedemos a las apariencias, la pusilanimidad de la moda actual o la obsesión por el cuerpo joven y sano. Paloma observa las contradicciones de una sociedad basada exclusivamente en el aspecto exterior, sin preocuparse realmente por la persona. Las prendas carecen de una auténtica personalidad, provocando crisis de identidad en aquellos que las exhiben con un desmedido –e incomprensible- orgullo contraponiéndolo con la artesanía de los trajes de luces que vendía su abuelo. 

«El capitán de la fila india» es, posiblemente, el relato más desigual de la antología. Al contrario que los anteriores, el narrador es un adulto, Carlos, que se niega a crecer. El protagonista evoca constantemente aquellos años desprovistos de cualquier preocupación –y responsabilidad- que tienen como principal escenario el piso de sus abuelos, el lugar en el que transcurrió la mayoría de su infancia y que ahora se ha convertido en una incómoda herencia. Sin embargo, Carlos se niega a desprenderse del último vínculo con su pasado, porque significaría reconocer que ya no tiene donde regresar, que su familia –incluyendo su esposa y si hija pequeña- se ha convertido en extraños o que su vida es una fuente constante de insatisfacción. 

«Receta de verano» es un emotivo relato sobre el amor incondicional de una hija hacia su padre, quien pretende devolverle la salud aprendiendo a cocinar su plato favorito. Al igual que la mezcla de ingredientes, los sentimientos de Maite acaban convirtiéndose en una confusa mixtura de emociones cocinados a fuego lento desde el fatal accidente de su progenitor dejando un sabor agridulce en el lector. Un relato que posee varios paralelismos con la novela «Como agua para chocolate» de Laura Esquivel al tratarse ambas de una historia sobre amores imposibles en un contexto de tragedia familiar protagonizados por una joven obligada a renunciar a sus propios deseos, a su hambre de amor para satisfacer el apetito de los demás a través de su cocina. 

«Mozart, y Brahms, y Corelli» es un relato sobre la belleza interior de las personas a través del amor inocente, casi infantil, de Tomás hacia una de las prostitutas más bellas de la Casa de Campo, Fernanda. La belleza de la música consigue imponerse en un contexto donde predominan el sexo vacío, la resignación ante la evidencia o los anhelos insatisfechos de otras vidas posibles. Un relato sobre los marginados por la sociedad que consiguen sobrevivir a la hipocresía moral en el anonimato, permaneciendo aislados. Sin embargo, la presencia del Tomás cambiará la rutina de aquellas mujeres acostumbradas a no ser nadie. Igual que ellas, el joven sabiéndose feo, gordo y con gafas no considera merecedor de Fernanda y, precisamente, sus defectos le permiten empatizar con su situación, identificándose con su soledad voluntaria para evitar el rechazo. Con todo, Tomás acabará comprendiendo que la música no debe limitarse a la interpretación, requiere arriesgarse, exponerse al fracaso, equivocarse… En definitiva, Tomás debe madurar para conseguir hacerla suya. 

La antología de la escritora madrileña se caracteriza por una prosa contemporánea y urbana en la que predominan las reflexiones personales de los protagonistas en contraposición con la escasez de diálogos. Es obvio que la intención de la autora es exponer el retraimiento de los adolescentes respecto a su entorno, el sentimiento de incomprensión; y, de forma simultánea, centrar por completo la atención del lector en los personajes y sus conflictos ante los cambios advenidos. 

A pesar de que Almudena Grandes consigue un relato intimista, se hubiese agradecido una mayor interacción y una menor tendencia al victimismo fácil, tal y como sucede con «El capitán de la fila india», ante las constantes reflexiones personales frente a la falta de acción. Es más, cuando finamente platican con los demás personajes, las conversaciones resultan demasiado forzosas, artificiales e incómodas en comparación a la naturalidad con la que se expresaban los pensamientos. 

Por otro lado, el estilo de la autora en el que apreciamos un uso excesivo de frases subordinadas o la abundancia de adjetivos en las descripciones perjudican notablemente el ritmo narrativo, así como la atención del lector ante la constante reiteración de ideas, recuerdos y acciones. 

Con todo, «Estaciones de paso» es una lección de madurez ante la incomprensión y la condescendencia adulta. Una antología sobre la compleja transición que representa para los adolescentes la pérdida de la infancia ante la obligación de seguir creciendo en un mundo de adultos todavía incomprensible para ellos. 

LO MEJOR: Una antología que describe con respeto y sensibilidad la adolescencia sin incurrir en el tono condescendiente de los adultos ante los jóvenes por su inexperiencia. La escritora madrileña consigue describir la disyuntiva que representan los cambios durante esta etapa en la definición como personas. La emoción de «Receta de verano». La ironía de «Tabaco y negro». 

LO PEOR: «El capitán de la fila india» es una relato oscilante y falto de atractivo. El exceso de reflexiones personales ante la falta de acción de los relatos. El estilo de la autora acaba resultando demasiado reiterativo, perjudicando al ritmo narrativo y, por consiguiente, a la atención del lector. 

Sobre la autora: Almudena Grandes (Madrid, 1960) se dio a conocer en 1989 con Las edades de Lulú, XI Premio La Sonrisa Vertical. Desde entonces el aplauso de los lectores y de la crítica no ha dejado de acompañarla. Sus novelas Te llamaré Viernes, Malena es un nombre de tango, Atlas de geografía humana, Los aires difíciles, Castillos de cartón y El corazón helado, junto con los volúmenes de cuentos Modelos de mujer y Estaciones de paso, la han convertido en uno de los nombres más consolidados y de mayor proyección internacional de la literatura española contemporánea. Varias de sus obras han sido llevadas al cine, y han merecido, entre otros, el Premio de la Fundación Lara, el Premio de los Libreros de Madrid y el de los de Sevilla, el Rapallo Carige y el Prix Méditerranée. En 2010 publicó Inés y la alegría (Premio de la Crítica de Madrid, el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz), primer título de la serie Episodios de una Guerra Interminable, a la que siguieron El lector de Julio Verne (2012) y Las tres bodas de Manolita (2014).
La calma precede a la tempestad 

Muerte y corrupción en la idílica isla de Sandhamn, el primer caso de Thomas Andreasson y Nora Linde, la serie literaria publicada en 25 países y que ha vendido 4 millones de ejemplares por una de las voces más aclamadas de la novela policiaca escandinava. 

Sinopsis: En una calurosa mañana de verano en la isla de Sandhamn, un turista que está paseando con su perro por la playa descubre el cuerpo sin vida de un hombre. Una semana después aparece una segunda víctima, esta vez una mujer. 

Thomas Andreasson, de la comisaría de Nacka, un suburbio de Estocolmo, debe encargarse del caso. Thomas, que aún está afectado por la muerte de su hija y su posterior divorcio, se reencuentra por casualidad con su mejor amiga de la infancia, Nora Linde. Esta abogada especializada en derecho financiero también tiene sus propios problemas personales, ya que su relación con Henrik, que dedica más tiempo a su trabajo y a su barco de vela que a su familia, es complicada. 

«Viveca Sten es una seria candidata al trono sueco de la novela negra.» (Grazia Magazin) 

«Un debut muy prometedor, con el que Viveca Sten entra en el grupo de los mejores autores de novela negra de Suecia.» (Dagbladet) 

La autora: Viveca Sten nació en 1959 en Estocolmo. Es una de las autoras contemporáneas más populares de Suecia. Durante años fue jefa del departamento jurídico de Correos de Suecia, y en 2008 publicó En aguas tranquilas, la primera entrega de la serie negra protagonizada por Thomas Andreasson y Nora Linde. Su debut se convirtió en un gran éxito, tanto en Suecia como en otros países europeos. 

Con esta y las siguientes entregas de las serie, Viveca Sten se ganó a millones de lectores, y desde el año 2011 se dedica solo a la escritura. La autora, que vive con su esposo y sus tres hijos al norte de Estocolmo, pasa largas temporadas en la isla de Sandhamn, donde su familia posee una casa de vacaciones. De hecho su propia historia está ligada a esta isla, donde transcurren sus novelas. Desde el 1917, la familia Sten ha pasado todos sus veranos en la isla de Sandhamn, donde están ambientadas sus novelas. La autora transmite muy bien la creciente sensación de inseguridad y miedo, cuando los asesinatos interrumpen el ambiente festivo en la isla.
La luz en la oscuridad 

Ediciones Babylon anuncia el lanzamiento de Penumbre, nuevo y esperado libro de ilustraciones del artista Daniel Alarcón, que tendrá lugar el viernes 1 de julio de 2016 tanto a través de librerías con distribución de SD Distribuciones como a través de su web www.EdicionesBabylon.es, en donde podrá adquirirse con una oferta exclusiva online.

Penumbre, editado en tapa dura, recopila y reproduce con lujo de detalle más de 50 nuevas ilustraciones. Según palabras del autor, si bien ha aportado a estas nuevas obras una dosis adicional de luz y color, todas ellas conservan el aura triste y melancólica que le caracteriza. 

Asimismo, el título de este nuevo libro hace alusión a ese juego que el artista propone a los espectadores, un viaje “entre la dulzura y lo terrible, entre la atracción y la repulsión, entre la luz y la oscuridad, pero siempre sin llegar a esos extremos”. 



Las personas que deseen adquirir un ejemplar de Penumbre podrán encontrarlo en librerías especializadas, y también podrán conseguirlo en www.EdicionesBabylon.es junto con una lámina exclusiva para los 100 primeros pedidos (oferta disponible sólo online).


A quien cuentas tus secretos, entregas tu libertad 

Los secretos son poderosas armas de destrucción que pueden arrasar con lo que más queremos cuando salen a flote. Guardarlos bajo la llave de la discreción es algo que nos cuesta mucho, tal vez por el poder liberador de ponerle palabras o sentirnos comprendidos y escuchados. Sin embargo, ¿qué pasa cuando esa persona de nuestra confianza nos traiciona? O peor aún, ¿cuando te pide que “lo cuentes tú o lo hará él”? Todo lo que dejamos atrás es una novela de suspense femenino sobre esos secretos que escondemos y que nunca deberían salir a la luz. 

Un misterio muy bien trazado, emociones a flor de piel y una protagonista con la que enfatizarás desde la primera página. Ella oculta algo, no solo para protegerse a sí misma sino también a su familia. Pero, ¿qué ocurrió hace más de treinta años? ¿Qué cosa tan terrible hizo Ella para que tanto tiempo después tiemble ante la idea de que se conozca? Su secreto podría destruir su apacible vida y trastocar la de sus seres queridos… Sin embargo, ¿qué hacer cuando alguien la amenaza con contarlo todo? Pasado y presente se van fundiendo en un apasionante relato que te mantendrá en vilo hasta la última página. 

Sinopsis: Ella tiene una vida maravillosa, un marido que la adora, una hija de la que se enorgullece y un hogar lleno de calidez y amor. Sin embargo, la vida no siempre le fue tan bien como ahora y, lo cierto, es que en el pasado hizo algo inconfesable. 

Pero una noche recibe de pronto una llamada telefónica. Es una voz de hace mucho tiempo, procedente de un pasado que ha intentado ocultar a toda costa. Scott sabe quién es ella en realidad y lo que ha hecho. Ahora le da un ultimátum: o cuenta la verdad o será él quien la revele. 

Fue hace mucho tiempo, un caluroso y lejano verano de 1976, pero ahora el pasado regresa y amenaza con salir a la luz… y toda la tranquilidad que creía lograda se podría desvanecer. 

Sobre la autora: Susan Elliot Wright creció en Lewisham, al sudeste de Londres, dejó el instituto a los dieciséis años y se casó imprudentemente a los dieciocho. Tras romper su infeliz matrimonio e ir a la universidad a los treinta, se licenció en Lengua Inglesa. Además tiene un máster en Escritura otorgado por la Universidad Sheffield Hallam, donde ahora es profesora adjunta. Varias de sus narraciones breves han ganado certámenes literarios o han quedado finalistas y una de ellas, Day Tripper, fue emitida por la cadena Radio 4 de la BBC.
Sinopsis: Publicada en Buenos Aires a causa de la censura, "La colmena" irrumpió en 1951 en la anodina escena literaria española de la época, introduciendo en ella una decidida corriente de crítica y renovación. Como el propio Camilo José Cela afirma en una nota a la primera edición, esta novela «no es otra cosa que un trozo de vida narrado paso a paso, sin reticencias, sin extrañas tragedias, sin caridad, como la vida discurre». Ambientada en Madrid en unos pocos días del mes de diciembre de 1943, la obra refleja la realidad intrahistórica de aquellos días de incertidumbre de la posguerra a través de unos personajes inmersos en una insignificancia que, llevada al extremo de la revelación, se erige en uno de los elementos más poderosos de la novela. 

Crítica: El sonido de las conversaciones en la cafetería de doña Rosa recuerda al zumbido de un inmenso enjambre. La cacofonía monótona, apática de quienes intentan sobrevivir sin hacer demasiado ruido en el Madrid de la posguerra. Al igual que las abejas obreras, la vida de la mayoría de sus habitantes transcurre en una letanía de quehaceres diarios y obligaciones, de explotación laboral, de privaciones, de hambre… De esta forma, la capital se ha convertido en una inmensa colmena en la que conviven –o mejor dicho, subsisten- multitud de personajes que, como los zánganos, son explotados – e incluso sacrificados- en beneficio de una pequeña minoría privilegiada tras su victoria en la guerra civil y su apoyo el nuevo régimen. 

«La colmena» es una novela coral que nos describe la rutina de la sociedad de la posguerra con objeto de denunciar la miseria económica y moral de aquellos primeros años ulteriores al conflicto bélico. 

Camilo José Cela moderniza la novela picaresca para narrarnos de forma omnisciente la vida de un conjunto de personajes que -bien por casualidad o causalidad- acaban entrelazándose en diferentes escenarios de la capital con el propósito de sobrevivir en un contexto determinado por la escasez, la represión, el miedo y la censura. 

A pesar de ser personaje colectivo, el escritor gallego concede una mayor individualidad y, por consiguiente, progresión en el desarrollo narrativo a un pequeño grupo en contraposición al amplio conjunto personajes secundarios presentados brevemente para desaparecer, sin reincorporarse posteriormente al relato como ocurre con otros, por ejemplo doña Rosa, Martín Marco, la señorita Elvira o Don Roberto y su esposa Filo. 

Si bien, el auténtico protagonista de la novela es la ciudad de Madrid, principal escenario de la acción en una novela que prescinde de la estructura narrativa clásica (introducción, nudo y desenlace) para ofrecernos un relato continuo, dinámico acorde con el ritmo de vida de sus habitantes. 

«La colmena» es un conglomerado de anécdotas que evidencian la opresión de los trabajadores, la miseria de los intelectuales, la hipocresía de los burgueses y eclesiásticos, la obsesión sexual de una población hambrienta de carne, de calor humano en una sociedad insolidaria. 

Camilo José Cela tiende a concentrar la atención del lector en las clases más humildes y perjudicadas por el régimen franquista. De igual forma, el escritor gallego también hace mención de la clase media empobrecida después de la guerra civil confrontándola con aquellos afines al código moral y la tradición promovido por la dictadura, enriqueciéndose y gozando de una posición privilegiada en esta nueva sociedad todavía dividida en dos bandos claramente diferenciados. 

Precisamente, la subyugación de la clase obrera es una temática reiterada durante toda la novela, así como la impotencia de los reprimidos ante la insolidaridad demostrada por sus congéneres en un contexto que exalta la individualidad, el bienestar personal frente al colectivo. De hecho, el escritor gallego realiza una especial incisión en las mujeres obligadas a ofrecer su cuerpo como mercancía, el intercambio de fluidos como moneda y las sábanas compartidas de las casas de citas en su lugar habitual de trabajo. 

Camilo José Cela las ennoblece mediante su relato contrastando la necesidad de Victorita, quien acaba prostituyéndose para salvar la vida de su novio tuberculoso, frente a la concupiscencia rebelde de Julita. O la decadencia de la señorita Elvira consciente de la pérdida de su lozanía e inocencia juvenil después de ser maltratada reiteradamente por la vida hasta quedar reducida a un mueble en el café de doña Rosa. O Merceditas, vendida con apenas trece años a un viejo que solo desea jugar con ella. 

A pesar de la perceptible indignación del autor, resulta destacable la objetividad en la presentación y el desarrollo de los personajes, pues no incurre en juicios de valor respecto a sus actos o decisión durante toda la novela. Camilo José Cela dota al lector de un papel activo, permitiéndole obtener sus propias conclusiones, sobre todo ante un final abierto en el que apreciamos uno de los pocos gestos de solidaridad por parte de los personajes que disiente del pesimismo anterior, transmitiendo la necesidad de conservar la esperanza. 

Otro aspecto destacable en el estilo de la novela es la prosa que reproduce con todo detalle el lenguaje urbano, el habla coloquial con la amplia complexidad de acentos y procedencias que conforman las diferentes clases sociales residentes en Madrid, aportando veracidad al relato. De igual modo, el estilo sencillo y directo proporciona dinamismo, un ritmo constante a la narración a pesar de dividirse en sucesivas viñetas en un lenguaje casi cinematográfico. 

Pese a la aparente simplicidad, apreciamos la gran complejidad de la novela, así como la diligencia del autor por el perfeccionismo de su obra más reconocida en los detalles anteriormente mencionados, pero también en la capacidad de Cela para transmitir emociones intensas –e incluso contradictorias- en los breves párrafos que componen su «colmena», similares a las celdas que integran los panales de las abejas. 

Adviértase el lirismo de la prosa cuando los personajes evocan al pasado en un intento del autor por imitar el estilo de la Generación del 98, convirtiendo la nostalgia en un sentimiento predominante, la evocación de un pasado glorioso ante un presente sombrío, mísero y hambriento. 

Con todo, persiste la sensación de que el autor podría haber profundizado en la biografía de determinados personajes, un tratamiento superficial que acaba limitándose a lo anecdótico sin mayor relevancia. 

Empero, «La colmena» es una novela de denuncia social que ofrece una visión sintetizadora del Madrid de la posguerra a través de un amplio conjunto de personajes que describe la miseria, el hambre, la obsesión sexual o la enfermedad a través de un constante deambular sin rumbo por las calles de la capital. Camilo José Cela estableció un punto de inflexión en la narrativa contemporánea española con una novela moderna, experimental que, no obstante, recurría a temática clásicas como el fatalismo, la hipocresía o la insolidaridad del ser humano. Una novela que pretende acabar con la apatía del lector, con el incesante ruido de su entorno que lo adormece, igual que el zumbido de un inmenso enjambre que le impide despertar a la realidad. Pues, igual que las abejas obreras que producen incansablemente la miel, jamás probamos el dulce néctar que se obtiene de nuestro trabajo si no hacemos algo por cambiar la sociedad de «La colmena». 

LO MEJOR: El punto de inflexión que representa la novela en la narrativa española. El tratamiento objetivo de los personajes. El realismo de la prosa de Camilo José Cela. La atemporalidad del relato. 

LO PEOR: La constante presentación de personajes acaba siendo confusa, en especial ante la ausencia de una estructura narrativa clásica. La persistente sensación durante toda la novela de que el autor se limita a un tratamiento superficial de los personajes, reduciendo gran parte del relato a la mera anécdota. 

Sobre el autor: Camilo José Cela Trulock. (Iria Flavia, A Coruña, 11 de mayo de 1916 - Madrid, 17 de enero de 2002). Escritor y académico español, galardonado con el Premio Nobel de Literatura. 

En 1925 su familia se traslada a Madrid. Antes de concluir sus estudios de bachillerato enferma y es internado en un sanatorio de Guadarrama (Madrid) durante 1931 y 1932, donde emplea el reposo obligado en largas sesiones de lectura. 

En 1934 ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, pronto la abandona para asistir como oyente a la Facultad de Filosofía y Letras, donde el poeta Pedro Salinas da clases de Literatura Contemporánea. Cela le muestra sus primeros poemas, y recibe de él estímulo y consejos. Este encuentro resulta fundamental para el joven Cela, que se decide por su vocación literaria. En la facultad conoce a Alonso Zamora Vicente, a María Zambrano y a Miguel Hernández, y a través de ellos entra en contacto con otros intelectuales del Madrid de esta época. Antes, en plena guerra, termina su primera obra, el libro de poemas Pisando la dudosa luz del día. 

En 1940 comienza a estudiar Derecho, y este mismo año aparecen sus primeras publicaciones. Su primera gran obra, La familia de Pascual Duarte, ve la luz dos años después y a pesar de su éxito sufre problemas con la Iglesia, lo que concluye en la prohibición de la segunda edición de la obra (que acaba siendo publicada en Buenos Aires). Poco después, Cela abandona la carrera de Derecho para dedicarse profesionalmente a la literatura. 

En 1944 comienza a escribir La colmena; posteriormente lleva a cabo dos exposiciones de sus pinturas y aparecen Viaje a La Alcarria y El cancionero de La Alcarria. En 1951 La colmena se publica en Buenos Aires y es de inmediato prohibida en España. 

En 1954 se traslada a la isla de Mallorca, donde vive buena parte de su vida. En 1957 es elegido para ocupar el sillón Q de la Real Academia Española. 

Durante la época de la transición a la democracia desempeña un papel notable en la vida pública española, ocupando por designación real un escaño en el Senado de las primeras Cortes democráticas, y participando así en la revisión del texto constitucional elaborado por el Congreso. 

En los años siguientes sigue publicando con frecuencia. De este período destacan sus novelas Mazurca para dos muertos y Cristo versus Arizona. Ya consagrado como uno de los grandes escritores del siglo, durante las dos últimas décadas de su vida se sucedieron los homenajes, los premios y los más diversos reconocimientos. Entre estos es obligado citar el Príncipe de Asturias de las Letras (1987), el Nobel de Literatura (1989) y el Miguel de Cervantes (1995). En 1996, el día de su octogésimo cumpleaños, el Rey don Juan Carlos I le concede el título de Marqués de Iria Flavia.
La número 13: La caseta más solidaria de la Feria del Libro de Madrid 

La Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica (adEla) cuenta con una caseta en la que podemos adquirir sus libros solidarios cuyas ventas irán destinadas a los pacientes con ELA 

¿Quién dijo que el número 13 no era un buen número? Desde la Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica (adEla) están seguros que terminarán con la fama que tiene este número en esta edición de la Feria de Libro de Madrid que se celebra hasta el 12 de junio. Su caseta literaria, la número 13, es la más solidaria de esta cita obligada para los amantes de los libros. 

Gracias a la editorial El Desván de la Memoria, los visitantes pueden colaborar con los enfermos de ELA adquiriendo los libros solidarios que ofrece la Asociación y cuya recaudación va destinada íntegramente a ayudarles. Además, sus autores (algunos de ellos pacientes con ELA) están acudiendo a esta caseta por si queremos llevarnos nuestro ejemplar firmado. 

La caseta número 13 de la Feria del Libro de Madrid es un símbolo de solidaridad en todos los sentidos pues bajo estas dos cifras toman forma de libro las aportaciones literarias de algunos pacientes de ELA como es el caso del libro de cuentos La gallipata, el pequeño glotón de libros y otros cuentos para soñar (Valentina Velázquez y Victoria Gómez Berroya) o Microrrelatos adEla 2014 (Varios). 

La imaginación de los voluntarios de adEla también despliega sus alas en esta caseta tan especial con novelas como El Oro de París, En busca de la ilusión perdida (Segunda Parte de El Oro de París), La Muchacha del Registro de la Propiedad Intelectual y Cristiano Quijada El Último Quijote, todas ellas del escritor y voluntario de la Asociación, Antonio Nieto. 

Algunas editoriales también han querido colaborar con la causa de adEla y han decidido participar en este proyecto solidario dentro de la Feria del Libro de Madrid. Playa de Ákaba (perteneciente al escritor Lorenzo Silva), Mundopalabras o PezSapo ofrecen una selección de sus obras editadas y, gracias a ellas, algunos autores están en la caseta número 13 para firmar ejemplares. En este caso, una parte de sus ventas va destinada a ayudar a los pacientes con ELA. Gracias a esta caseta solidaria los visitantes de la Feria del Libro de Madrid conocen de cerca en qué consiste esta enfermedad poco conocida que afecta a unas 4.000 personas en España y de la que actualmente no existe cura ni tratamiento. 

“El esfuerzo llevado a cabo tanto por los pacientes de ELA como por los voluntarios y las editoriales colaboradoras nos demuestra que no estamos solos en esta lucha. Los pacientes con ELA nos necesitan, no podemos olvidar que estamos ante una enfermedad neurodegenerativa que requiere de una gran cantidad de ayudas técnicas y de servicios que actualmente no están cubiertos por la Sanidad Pública. Desde adEla nos encargamos de esas necesidades”, comenta Adriana Guevara, Presidenta de la Asociación.

Una magnifica oportunidad de ser solidario leyendo, porque en las páginas que encontraremos en la caseta 13 de la Feria del Libro de Madrid no encontraremos solo buenas historias, sino también esperanza. 

Sobre la Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica (AdELA):  Es la única organización de ámbito nacional dedicada exclusivamente a mejorar la calidad de vida y bienestar de los enfermos de ELA. Fue fundada en 1990 por un pequeño grupo de amigos, parientes y cuidadores de pacientes de ELA, con apoyo del célebre científico y Premio Príncipe de Asturias, Stephen Hawking, afectado por esta enfermedad. AdELA fue declarada de Utilidad Pública en 1995 por el Consejo de Ministros en el año 2000, S. M. la Reina Doña Sofía concedió ser su Presidenta de Honor, ratificando la constancia y el compromiso de la Asociación con la sociedad. En este momento la Reina Doña Letizia ostenta la Presidencia de Honor. Según consta en sus Estatutos, AdELA extiende su actividad a todo el territorio nacional. Su misión principal es la promoción de toda clase de acciones destinadas a mejorar la calidad de vida de personas afectadas por ELA u otras enfermedades de moto neurona. 

Más información sobre AdELA: www.adelaweb.org 
Twitter: @AsociacionELA 
Facebook: www.facebook.com/Asociacion.ELA
Sinopsis: Publicada inicialmente en 1942, La familia de pascual Duarte marca un hito decisivo en la literatura española y es, después del Quijote, el libro español más traducido a otras lenguas. Pascual Duarte, campesino extremeño hijo de un alcohólico, nos cuenta su vida mientras espera su propia ejecución en la celda de los condenados a muerte. Víctima de una inexorable fatalidad, Pascual Duarte es un ser primitivo y elemental dominado por la violencia, única respuesta que conoce a la traición y al engaño. Pero esa siniestra apariencia no es más que la máscara que oculta su incapacidad para luchar con la maldad de los demás y la desvalida impotencia que alberga en el fondo de su alma. Camilo José Cela conduce toda la historia con extraordinaria destreza narrativa y absoluto domino del lenguaje. Lenguaje desgarrado y directo en el que no faltan los alardes léxicos relativos a situaciones y objetos tradicionalmente aleatorios, que Cela hace entrar por la puerta grande en el acervo del español escrito. Sombrío aguafuerte de la España rural, La familia de Pascual Duarte ha ganado con los años fuerza y dramatismo y su protagonista, que no ha perdido el encanto primigenio, es ya un arquetipo de alcance universal. 

Crítica: «Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlos. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando nos vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquéllos que gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas al defenderse». 

En 1942, Camilo José Cela escandalizó a la sociedad española de la posguerra con el relato biográfico de un campesino extremeño para describirnos otra perspectiva de la condición humana en un contexto de marginación, incultura y angustia existencial. 

«La familia de Pascual Duarte» es la fundadora del género conocido como tremendismo en el que convergen estilos clásicos del realismo español con los nuevos movimientos literarios surgidos durante la posguerra española como el realismo sucio. 

La novela de Camilo José Cela es una crítica social que reflexiona sobre el fatalismo, la muerte y la violencia a través del relato en primera persona de Pascual Duarte, quien nos introduce en una sociedad convulsa e inestable ante las bruscas transformaciones socio-políticas acontecidas durante aquella época. 

A pesar del tiempo acontecido desde la publicación de su primera edición, «La familia de Pascual Duarte» sigue resultando una novela de notable actualidad, pues describe la impotencia del individuo ante el rechazo social, negándole cualquier oportunidad de ser una buena persona. 

Precisamente, el personaje de Pascual Duarte representa una disyuntiva para el lector. El protagonista es un héroe trágico que rechaza la violencia predominante en el entorno familiar desde su infancia, repleta de constantes abusos y humillaciones. Sin embargo, acaba convirtiéndose en un criminal pese a sus reiterados esfuerzos, pues la fatalidad tiende a cebarse sobre él, negándole cualquier posibilidad de cambio y, por consiguiente, de ser feliz. Es decir, Pascual Duarte carece de libre albedrío ante la imposición del destino. De ahí que siempre regresa derrotado al hogar, donde aguarda el origen de todas las desgracias, su madre. 

Resulta interesante analizar la disoluta relación paterno-filial entre Pascal y su progenitora a quien ni siquiera conocemos su nombre, sino que la describe como una presencia omnipresente, principal responsable de su infelicidad igual que con el resto de mujeres de su vida. La indiferencia de la madre, el abandono de la hermana Rosario que escapa del hogar familiar o la infidelidad de Lola, su primera esposa. Por esta razón, Pascual se obsesiona con el asesinato de su madre, considerándolo el mayor acto de expiación de sus pecados mediante la destrucción de la simiente corrompida. 

Si bien, observamos que todos los miembros de la familia son víctimas de la violencia y ante la imposibilidad de defenderse, optan por ejercerla para poder sobrevivir en un entorno hostil repleto de carencias. Obsérvese que la innegable bondad demostrada por Rosario no impide que acabe ejerciendo la prostitución, siendo explotada y maltratada por el Estirado poco después de escapar del hogar familiar; o Lola que acaba casándose por Pascual no por amor, sino por su honor quebrantado tras la violación en el cementerio. 

El ambiente sórdido y truculento de la novela provoca que la lectura de «La familia de Pascual Duarte» resulte incómoda. Si bien, Camilo José Cela contrapone escenas perturbadoras con otras emotivas que dan esperanza al lector ante los breves episodios de felicidad dejándole creer en la posibilidad de remisión pese a conocer el final de antemano. 

El realismo del relato es otro de los aspectos más destacables de la novela, facilitando la empatía con el protagonista y su historia conforme adquirimos consciencia de su impotencia ante la traición, la persistente sensación de desamparado y la incomprensión de la sociedad ante sus actos, precisamente siendo ésta quien lo abandono desde el principio. 

Desde las primeras páginas, el escritor gallego consigue introducirnos en el ambiente rural mediante el uso de una prosa llana que reproduce el habla extremeña, demostrando su habilidad para el lenguaje. El tono coloquial de la novela que dota de espontaneidad al relato es incrementado mediante el constante uso de frases que componen el refranero español cuando el protagonista es incapaz de expresarse con las palabras adecuadas, consciente de su propia ignorancia. Además, el autor prescinde de las retrospecciones interiores que caracterizan a los textos narrados en primera persona, decantándose por un lenguaje conciso y directo que proporciona dinamismo a la narración. Si bien, apreciamos múltiples elipsis durante la lectura son no consecuencia de la omisión, sino de una alusión indirecta del autor a la censura que predominaba en aquella. Obsérvese que en los primeros capítulos, el transcriptor advierte que ha sido necesario prescindir de determinados fragmentos para no perturbar la sensibilidad del lector. 

De igual forma, las alusiones del personaje coinciden con escenas violentas, dolorosas en el recuerdo; es decir, el protagonista es incapaz de mantener la continuidad del relato ante las emociones que lo embargan. Un detalle significativo considerando que la vida de Pascual siempre se ha caracterizado por la represión de sus sentimientos ante la necesidad de demostrar su virilidad, pues cualquier muestra de emoción es interpretada por los demás como una debilidad, consintiendo el abuso. 

Por otro lado, la inclusión de otros documentos como las nota del transcriptor, la cláusula del testamente del Sr. Barrera o las cartas del capellán y del guardia civil presentes durante la muerte de Pascual Duarte incrementan la percepción de lector de encontrarse ante un texto verídico que convirtió la bibliografía de Camilo José Cela en el refugio de los desamparados en la ficción. 

En definitiva, «La familia de Pascual Duarte» es una novela tremendista que reflexiona sobre la condición humana en un ambiente rural sórdido y decadente, repleto de violencia, incultura y marginación social que acaba degenerando la esencia del ser humano hasta convertirlo en un animal de instintos. A pesar de su brevedad, Camilo José Cela denunció la realidad de la sociedad española de la posguerra que posteriormente retomaría en otra de sus grandes obras - «La colmena»- proporcionando una segunda oportunidad a los marginados negada en la realidad, pues recordando las palabras de Pascual Duarte: «Yo, señor, no soy malo, aunque me faltarían motivos para serlo». 

LO MEJOR: A pesar del tiempo acontecido desde su publicación, continúa siendo una novela de actualidad por el carácter atemporal de su historia. La prosa de Camilo José Cela y su habilidad para el lenguaje. La disyuntiva que representa el personaje de Pascual Duarte ante el lector, cuya percepción del protagonista 

LO PEOR: Es una lectura incómoda por el predominio de escenas violentas, el ambiente sórdido de la novela y el rechazo inicial hacia los personajes, en especial a Pascual Duarte que tendemos a prejuzgar como un criminal sin escrúpulos y merecedor de su condena. Los lectores actuales, sobre todo jóvenes, continúan mostrándose reticentes ante los grandes clásicos de la literatura española frente al predominio y el éxito de la prosa anglosajona actual. 

Sobre el autor: Camilo José Cela Trulock. (Iria Flavia, A Coruña, 11 de mayo de 1916 - Madrid, 17 de enero de 2002). Escritor y académico español, galardonado con el Premio Nobel de Literatura. 

En 1925 su familia se traslada a Madrid. Antes de concluir sus estudios de bachillerato enferma y es internado en un sanatorio de Guadarrama (Madrid) durante 1931 y 1932, donde emplea el reposo obligado en largas sesiones de lectura. 

En 1934 ingresa en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, pronto la abandona para asistir como oyente a la Facultad de Filosofía y Letras, donde el poeta Pedro Salinas da clases de Literatura Contemporánea. Cela le muestra sus primeros poemas, y recibe de él estímulo y consejos. Este encuentro resulta fundamental para el joven Cela, que se decide por su vocación literaria. En la facultad conoce a Alonso Zamora Vicente, a María Zambrano y a Miguel Hernández, y a través de ellos entra en contacto con otros intelectuales del Madrid de esta época. Antes, en plena guerra, termina su primera obra, el libro de poemas Pisando la dudosa luz del día

En 1940 comienza a estudiar Derecho, y este mismo año aparecen sus primeras publicaciones. Su primera gran obra, La familia de Pascual Duarte, ve la luz dos años después y a pesar de su éxito sufre problemas con la Iglesia, lo que concluye en la prohibición de la segunda edición de la obra (que acaba siendo publicada en Buenos Aires). Poco después, Cela abandona la carrera de Derecho para dedicarse profesionalmente a la literatura. 

En 1944 comienza a escribir La colmena; posteriormente lleva a cabo dos exposiciones de sus pinturas y aparecen Viaje a La Alcarria y El cancionero de La Alcarria. En 1951 La colmena se publica en Buenos Aires y es de inmediato prohibida en España. 

En 1954 se traslada a la isla de Mallorca, donde vive buena parte de su vida. En 1957 es elegido para ocupar el sillón Q de la Real Academia Española. 

Durante la época de la transición a la democracia desempeña un papel notable en la vida pública española, ocupando por designación real un escaño en el Senado de las primeras Cortes democráticas, y participando así en la revisión del texto constitucional elaborado por el Congreso. 

En los años siguientes sigue publicando con frecuencia. De este período destacan sus novelas Mazurca para dos muertos y Cristo versus Arizona. Ya consagrado como uno de los grandes escritores del siglo, durante las dos últimas décadas de su vida se sucedieron los homenajes, los premios y los más diversos reconocimientos. Entre estos es obligado citar el Príncipe de Asturias de las Letras (1987), el Nobel de Literatura (1989) y el Miguel de Cervantes (1995). En 1996, el día de su octogésimo cumpleaños, el Rey don Juan Carlos I le concede el título de Marqués de Iria Flavia.